Quien no llora, no mama!
En la cuesta de enero, sin dinero me quedo.
Con pasteles de esperanza, nunca se llena la panza.
Tener dolor de muelas detrás de la oreja
Septiembre muy mojado, mucho mosto pero aguado.
¿A un perdido, quién lo pierde?.
Gran hidalguía y la despensa vacía.
El silencio y la prudencia, mil bienes agencia.
Donde hay celos hay amor, donde hay viejos hay dolor.
Puta en ventana, mala mañana.
Cuentas viejas líos y quejas.
Goza de la alegría que evita que los amigos se avergüencen el uno del otro la mañana siguiente
La alegría, Dios la da y el diablo la quita.
Serio como perro en bote.
De desagradecidos está el infierno henchido.
Zurrón de mendigo, nunca bien henchido.
Si preguntas sentirás vergüenza un minuto, si no lo haces sentirás vergüenza toda la vida.
El árbol que no da frutos, da leña.
Sin hijos y sin celos no hay desconsuelos.
Gran tormenta mucho espanta, pero pronto pasa.
Mejor maestra es la pobreza que la riqueza.
No hay alguno tan pobre que la muerte no le sobre.
En las cosas del espíritu el que no avanza, retrocede.
Lo mal vendido hace perder lo bien adquirido.
Coge las flores del buen tiempo; que pronto llegara tu invierno.
La casa es chica, pero el corazón es grande.
A la luz de la candela, toda rústica parece bella.
Gran calma, señal de agua.
Moza dominguera no quiere lunes.
Siempre que lo desea, la mujer llora y el perro mea.
Es buenísismo el amigo y bueno el pariente, pero se pierden cuando ya no queda nada
Quien a solas se aconseja, a solas se remesa.
No hay medicina para el miedo.
Agua de sierra, y sombra de piedra.
El que de joven no es acucioso, llegado a viejo en vano se lamentará.
La modestia murió cuando la falsa modestia vino.
No me digais que un gran hombre no llora nunca. Un gran hombre llora, pero sus lágrimas son furtivas.
Inteligencia y belleza: gran rareza.
Dar sale del corazón, no de las riquezas
La esperanza es un buen desayuno; pero una mala cena.
Cabra coja, mal sestea.
A virgo perdido nunca falta marido.
Querer y no querer, no está en un ser.
Al viejo no le falta que contar, ni al sol ni al hogar.
La que de treinta no tiene novio, tiene un humor como un demonio.
Cual el tiempo, tal el tiento.
Tonto, pobre y feo, si triunfa, no me lo creo.
Quien se conforma tan solo con ver, ni siquiera piensa en tocar.
El que la hace riendo, la paga llorando.
El amor destierra la vergüenza.