Hacer bien donde no es agradecido es bien perdido.
Vida que es una mierda poco importa que se pierda.
La mucha tristeza es muerte lenta.
Del mal que el hombre teme, de ése casi siempre muere.
Casa hecha, bolsa deshecha.
Secreto de dos, guardado; de más de dos, en la calle echado.
Ave de mal agüero, a mi vera no la quiero.
Ya la esperanza perdida, ¿qué queda que perder en esta vida?.
Ni tras pared ni tras seto digas tu secreto.
Cuando la desventura llama a la puerta se descubre que los amigos se han dormido
La espuela chuza más bueno, cuando el caballo es ajeno.
Por unos pierden otros.
Todos nacimos en cueros; y aunque la vanidad nos viste, la tiera nos dejará en los huesos.
Refrán es, verdadero, que quien sirve más, vale menos.
Le tiene miedo como el diablo a la cruz.
El mal encantador con la mano ajena saca la culebra.
Jugando a las verdades, descúbrense las puridades.
Le vale mucho más al cuerdo la regla, que al necio la renta.
Ni fea que espante, ni hermosa que mate.
El soldado que ha huido cincuenta pasos se ríe del que lo ha hecho cien pasos.
Baile que en burla empieza, acaba en boda.
Perro viejo, no aprende truco nuevo, o sino ya no es muestrea.
De la mano a la boca se pierde la sopa.
La escama de los besugos puede ser nuestro verdugo.
Ida la del cuervo, que se fue y no ha vuelto.
Emprestaste, perdiste al amigo.
De mala sangre, malas morcillas.
El porrazo da más ira, cuando la gente nos mira.
Berza vuelta a calentar y mujer vuelta a casar, al diablo se le pueden dar.
El centavo mal habido corrompe al peso honrado.
La que al diablo su carne dio, ofreció sus huesos al Señor.
Irse con la soga entre los cachos.
Pasada la riña fiera, queda sangre en la gallera.
El que veló, sondó y desconfió, jamás se perdió.
Un amigo fiel es un firme amigo, y quien lo encuentra halla un tesoro
El más piadoso se alegra, al ver su rival en quiebra.
El siguiente vicio es la mentira, si el primero son las deudas.
La ley de Dios no come trampa.
Hay que sufrir para merecer.
El silencio es más disiente, que la palabra imprudente.
Tener el juego trancado.
Un amigo es como la sangre, que acude a la herida sin que la llamen.
Del que mucho cela a su mujer, guardate como de Lucifer.
De buenas intenciones, está empedrado el infierno.
La culpa nació soltera, y nadie con ella se quiere casar.
O follamos todos o tiramos la puta al rio.
Hay tres cosas que no se pueden ocultar: el humo, el amor y un camellero con su camello por el desierto.
Sé templado en el beber, considerando que el vino demasiado ni guarda secreto ni cumple palabra.
Faltriquera abierta, el dinero se vuela.
La zorra solo una vez en el lazo se toma.