El que se acuesta con perros, amanece con pulgas.
Fango que se mueve, a demonios hiede.
Quien quiera mujer eterna que se case con una enferma.
Mal de muchos, consuelo de tontos.
Vuelva usted el sábado, que hoy no hay mendrugos.
No vacíes tu vientre a todo el mundo ni dañes la consideración que de ti tienen.
Quien a uno castiga a ciento hostiga.
El que mucho escoge poco coge.
Quien no conoce a Dios, dondequiera se anda hincando.
Solo una puerta no abre el martillo de oro: la puerta del cielo.
Intimar con ninguno; trato con todos.
Llave puesta, puerta abierta.
Donde aprietan, no chorrea.
Zun de noche, se sube a un coche
En la amistad no se mira la obra sino la voluntad.
A carrera larga, cada galgo se queda en su puesto.
Es más tonto que mandado hacer de encargo.
Tienes la razón, pero vas preso.
Las penas solteras, son más llevaderas.
Nadie envejece a la mesa.
Para lo malo, de peña; para lo bueno, de cera.
Lo que no pensé antes de hablar, después de hablado me da que pensar.
Cuando se cae el burro, se le dan los palos.
Se vuelve amargo el vino si no se tiene con quien brindar.
El buey pace donde yace.
O bien o mal, va a lo suyo cada cual.
Con mujer que tiene dueño, ni sueño.
El aprender es amargura; el fruto es dulzura.
Esto el mundo me enseñó: a lo tuyo tú; y a lo mío, yo.
Carne de junto al hueso, dame de eso.
Casa sin mujer, de casa no tiene nada.
En la casa que no hay de comer, todos lloran y saben porqué.
A toda ley, ama a Dios y sirve a tu rey.
La muerte en la patria es agradable.
Abundancia y soberbia andan en pareja.
Donde hay burro muerto, no faltan cuervos.
Más fácil entra un camello por el ojo de una aguja, que un rico entre al reino de los cielos.
Tres mujeres y un ganso hacen mercado.
Al que nace para martillo, del cielo le caen los clavos.
Tarea que agrada, presto se acaba.
Entre padres e hijos no metas los hocicos.
Quien a viejo quiera llegar, a los viejos ha de honrar.
El enamorado es el camarada del alma.
El borriquito delante, para que no se espante.
A buey viejo, no se le saca paso.
Nadie yerra por callar y hablando mucho, mucho se suele errar.
Para gallo sin traba, todo terreno es cancha.
No sirve ni para llevarle la puerca al barraco.
Abaja acá, gallo, que estás encaramado.
Alegría, belleza cría.