El que de Santo resbala hasta demonio no para.
Compra de quien heredó, no compres de quien compró.
Ni el caballero buen consejo, ni el letrado buen encuentro.
Ceño y enseño de mal hijo hace bueno.
Del cuerdo al loco, media muy poco.
La ausencia y la muerte mucho se parecen.
Nobleza, obliga; y agradecimiento liga.
La mujer ha de saber, primero puta que buena mujer.
Malo es quien es bueno por interés.
No es nada, que del humo llora.
Quien quiera saber, que compre un viejo.
Lo que el malvado teme, eso le ocurre; lo que el justo desea, eso recibe.
Con aguja de plata no se puede coser todo.
Lo estancado se pudre.
Ajuar de la forastera: dos estacas y una estera.
El que no cojea, renquea.
Si un ciego guía a otro ciego, ambos caen en el precipicio.
Coger el huevo de la gallina y dejar ir el de la gansa
De la mujer el consejo apresurado, del hombre el postrero y mesurado.
No esperes paz del visitante que toca tu puerta con una piedra.
La belleza y la verdad, las dos caras de la realidad.
No hables por boca ajena.
Ni en pelea de perros te he visto
Cada cual a lo suyo.
El orgullo no es grandeza, sino hinchazón.
La señora ostentación, echa la casa por el balcón.
Hay que estar afuera, para ver lo de adentro.
El que sigue la caza, ése la mata.
De la perdiz, lo que mira al suelo; del conejo, lo que mira al cielo.
Luna con cerco, lluvia y viento.
Un hombre tiene la edad de la mujer a la que ama.
Rebuzné una vez, y como burro quedé.
¡Fíate de la Virgen y no corras!.
El infierno no sirve para quemar paja.
Todo lo bueno o es pecado o engordaTodo lo que brilla no es oro
El cura, cuando muere un rico, mata un buen cochino.
No es lo mismo atrás que en ancas.
Más maestra es la adversidad que la prosperidad.
No hay balanza tan recta que algún tiempo no se tuerza.
Al acebuche no hay quien le luche.
Del sabio es errar, y del necio perseverar.
Con amigos de esa clase, ¿para qué quiero enemigos?.
No hay cielo sin nubes, ni paraíso sin serpiente.
Dios me dé contienda con quien me entienda.
A tres azadonadas, sacar agua.
La hermosura es flor de un día, hoy no luce, ayer lucía.
Mujer con bozo, beso Sabroso.
El prometer no empobrece, y cosa de ricos parece.
En vida de matrimonio, ni soso ni salado.
La peor vejez es la del espíritu.