Padre arriero, hijo caballero, nieto pordiosero.
A la noche putas y a la mañana comadres.
Fianza y tutela, véalas yo en casa ajena.
Real ahorrado, real ganado.
Moza hermosa, con dinero; yo, forastero, ¿y a mí me la dan?. Trapalán, trapalán.
En casa del ruin, la mujer es alguacil.
Gana tiene de otra cosa la doncella que retoza.
Suerte te dé Dios, hijo, que el saber de nada sirve.
Quien adama a la doncella, el alma trae en pena.
Aquí paz y en el cielo gloria.
Tus hijos harán contigo, lo que tú hicieres conmigo.
La novia, de contado, y la dote, de prometido.
Con el dinero sudado, se compra mejor mercado.
Año tuero, vaca y muerto.
Hombre que vive de amor y vino, que no se queje de su destino.
Atender y entender para aprender.
Fraile cucarro, deja la misa y vase al jarro.
¿Fiado has?. ¡Tú pagarás!.
Tal para cual, para tal culo, tal pañal.
Para roer, la cabra, y para el colchón, la lana.
Comer en bodegón y joder en putería.
El que con tontos anda es por sacarles la pasta.
Quien dice su secreto, de libre que era se hace siervo.
El que da todo lo que tiene en cueros se queda y nadie lo quiere.
El interés tiene pies y yo también.
A la mujer y a la suegra, cuerda.
Boda y cofradía, no es para cada día.
Contestación sin pregunta, algo barrunta.
El amor: todo lo sufre, todo lo espera.
Hombre ocioso, hombre peligroso.
Hablar, no cuando puedas, sino cuando debas.
Bailar sin son, o es gran fuerza o es gran afición.
Dios hace lo que quiere, y el hombre, lo que puede.
Sirve de poco hacer mucho, pero no lo que se debe.
Necio que sabe latín, doble rocín.
La mujer en la cocina es una mina.
Cortesía de boca, mucho consigue y nada cuesta.
A muy porfiado pedir, no hay que resistir.
Compra caro y vende barato, y harás un buen trato.
El que todo lo quiere vender, presto quiere acabar.
Con locos, niños y putas, no negocies ni discutas.
El dinero no da la felicidad, pero ayuda.
Si no puedes lo que quieres, quiere lo que puedes.
En la huerta que hay mozo, está en la acequia o en el pozo.
No dar ni recibir, sin escribir.
Poco dinero, poco sermón.
A cualquier trapo con tirilla, le llaman camisa.
Atrás viene quien las endereza.
Después de el lunes viene el martes.
Quien hace lo que puede no está obligado a más.