Mujer, viento, tiempo y fortuna, presto se muda.
A consejo ido, consejo venido.
Mas vale tierra en cuerpo que cuerpo en tierra.
Zurcir bien es más que tejer.
Ni moza de mesonero, ni saco de carbonero hay sin agujero.
Haciendo se aprende a hacer.
Las palabras son femeninas, y los hechos son machos.
Gentes hay de mucho tono, que producen Solo abono.
Da a los ricos lo suyo, a los pobres lo tuyo.
Llevando y trayendo se pasa el tiempo.
Aguja, sastre y dedal, os darán por medio real.
La curiosidad anda en busca de novedad.
Voz del pueblo, voz del cielo.
Tres cosas echan de su casa al hombre: el humo, la gotera y la mujer vocinglera.
Bienes y males, a la cara salen.
Hablar a tiempo requiere tiento.
Según serás, así merecerás.
La rica en su desposado, lleva marido y criado.
Dios ayuda, a los que se ayudan.
Con mujer que tiene dueño, ni sueño.
De tus hijos solo esperes lo que con tu padre hicieres.
Tira el buey, tira la vaca; más puede el buey que la vaca.
Con un consejo y un duro, sale el hombre del apuro.
El labrador para Octubre sus deudas cubre.
Nadie se hace rico dando.
La naturaleza se toma el mismo trabajo en hacer a un mendigo que a un emperador.
El dormir y el comer, hermanos han de ser.
Te casaste, te entera.
Más vale dar que la carga llevar.
Hecha la ley, hecha la trampa.
Con dinero baila el perro.
Mejor sufrir una crisis de dinero, que de tisis.
Ara bien y cogerás trigo.
Abril llovedero, llena el granero.
Entre hermano y hermano, no metas la mano.
El gorrino y la mujer, acertar y no escoger.
Hay que sufrir para merecer.
Ir romera y volver ramera, no es mala carrera.
Viento del solano, agua en la mano.
No pidas que otro haga lo que tu puedes hacer.
La hacienda, el dueño la atienda.
Juegan los burros y pagan los arrieros.
Si por bueno te tienes, haz lo que debes.
De jugador a cornudo, el canto de un duro.
Conejos y liebres vendo, porque los prendo.
Variante: Caridad y amor, no tocan tambor.
La práctica hace al maestro.
La vida da muchas vueltas.
Miércoles de ceniza, que triste vienes, con 46 días que traes de viernes.
Mientras la mujer grande se agacha, la chica barre la casa.