Por un moro que maté me pusieron matamoros.
Mercader y puerco, quiérolos muertos.
Dar el consejo y el vencejo.
Otoño entrante, barriga tirante.
Buen moro, o mierda u oro.
Arandino, borracho fino.
Quien comprar quiere la yegua o el burro antes la menosprecia.
El borriquito delante, para que no se espante.
El trabajo cazurro, solo es para los burros.
Burro pelado a trasquilones, a los diez días no se le conoce.
El rosario en el cuello, y el diablo en el cuerpo.
Burro que gran hambre siente, a todo le mete el diente.
Gato con guantes, no caza, pero amenaza.
A quien se hace el sordo, barreno gordo.
De cuero ajeno, correas largas.
Casa, viña y potro, hágalo otro.
En martes, y tu hijo cases, y tu cerdo mates.
Ande o no ande, la burra grande.
Casa oscura, candela cuesta.
Quien se mete a redentor, lo clavan, como al Señor.
Bolsa, mujer y espada, no quiere andar prestada.
Cuervo con cuervo, no se quitan los ojos.
Jarrito nuevo guárdase en el chiquero; pasan dos semanas y por todas partes anda.
Al hombre valiente, espada corta.
El buey, arando en la loma, trabaja para que otro coma.
El gorrino y la mujer, acertar y no escoger.
Cabrito el de Marzo, cordero el de enero.
Huerta sin cerdo, no tiene dueño.
Gato gordo, honra su casa.
Cielo a corderos, agua a calderos.
El que nace para borrico, del cielo le baja el aparejo.
De Marzo a la mitad, la golondrina viene y el tordo se va.
Huerto, mujer y molino, quiere uso continuo.
El que se fue a la villa, perdió su silla y el que se fue a Torreón, su sillón.
Detrás de la tormenta brilla el sol.
A buen santo te encomiendas.
Carnero, hijo de oveja, no yerra quien a los suyos semeja.
Callar como puta tuerta.
Del jefe y del perro viejo, mejor cuanto más lejos.
De Castilla el trigo, pero no el amigo.
El caballo del judío, harto de agua y bien corrido.
Ballesta de amigo, recia de armar y floja de tiro.
Ande o no ande, caballo grande.
El hombre al mendrugo, y el buey al yugo.
El hombre apercibido medio combatido.
Fortuna y ocasion, favorecen al osado corazón.
La Ley del Talión, ojo por ojo y diente por diente.
Amor y temor, del carro humano son el temor y el aguijón.
De caballo de regalo a rocín de molinero.
Las furias de Celestino, no me importan un comino.