La fiera de más fiereza, no es el tigre, es la tigresa.
Cinco: por el culo te la hinco.
El que de mozo no corre su caballo, lo corre de casado.
A rey muerto, principe coronado.
Perro que ladra, guarda la casa.
El que siembra tormentas recoge tempestades.
La mujer, el caballo y la pistola no se prestan.
No tientes al diablo que lo veras venir.
A fullería, cordobesías.
El que más madrugo, un talego se encontró.
Burro que tropieza dos veces en el mismo canto, es burro doblado.
Casa con una sola puerta, el amo alerta.
Buena carrera del buen caballo se espera.
Juegan los burros y pagan los arrieros.
Del cerdo me gustan hasta los andares.
Machacando, machacando, el herrero va afinando.
Con un bocado de trigo y otro del prado, saca mi maridito gordo el ganado.
Entender por donde entienden los gigantones de Burgos.
Dios da a cada hombre un gran predio: el tiempo.
Variante: El caballo y la mujer, donde se puedan ver.
Quien siembra, siega.
El tiempo es oro y el que lo pierde tonto.
Abad y ballestero, mal para los moros.
Quien tiene alforjas y asno, cuando quiere va al mercado.
El diecisiete de enero piden por sus animales desde el pastor al yuntero.
Fue por potros y trajo muletas ¡malhadada feria!.
Dar la soguilla para sacar la vaquilla.
A ellas padre, vos a las berzas y yo a la carne.
Beba la picota de lo puro, que el tabernero medirá seguro.
Oro es, lo que oro vale.
Julio calorero, llena bodega y granero.
Perro, caballo y mujer, tener bueno o no tener.
A cabo de rato, Andújar.
Prefiero burro que me cargue y no caballo que me tumbe.
¿De que vas, Santo Tomas?
Hacer de su capa un sayo.
Abad de Somosierra, hartos de nabos y berzas.
El perro de buena raza hasta la muerte caza.
Hacienda, que tu amo te atienda, y si no que te venda.
Caballo corredor, no ha menester espuela.
Al mal segador la paja estorba.
Pasada la riña fiera, queda sangre en la gallera.
Holgad tenazas; que muerto es el herrero.
En una fina no deben faltar un viejo y un burro, pero que el viejo no sea tan burro, ni el burro tan viejo.
El loco no fue el culpable, sino quien le diera el sable.
Duélete carnero, que hay fiesta en el pueblo.
Meterse en la boca del lobo.
El que juega con el tabernero o está loco o le sobra el dinero.
Castillo apercibido no es sorprendido.
Pa' las yeguas del jaral los caballos de allá mismo.