y k siempre estas a mi lado por k hay veces k me siento tan sola y con mucho frio k kisiera irme pero tambien nose si tu señor me kieres e hecho tantas cosas malas k ya nose ni en k pensar me entiendes todo poderoso
Llover sobre mojado, mil veces ha pasado.
Lo que está por pasar pasará.
Obra hecha, dinero espera.
Lo que hacemos en la vida, tiene su eco en la eternidad.
En casa y en amores, entras cuando quieres y sales cuando puedes.
Un día de obra, un mes de escoba.
Lo que trae un día se lo puede llevar otro.
Amistad de yerno, sol en invierno.
Tal para cual.
Tantos días pasan de enero, tantos ajos pierde el ajero.
Hijo mío, no te olvides de mi ley, Y tu corazón guarde mis mandamientos; Porque largura de días y años de vida Y paz te aumentarán. Proverbios 3:1-2
Mañana de niebla, tarde de paseo.
Lo prometido es deuda.
Amistad de boca, larga parola y cerrada la boca.
Lo pasado, pisado.
Sobre mojado llueve, y sobre seco a veces.
Las tormentas y las guerras no duran siempre.
Año de heladas, año de parvas.
Si llueve en Santa Bibiana, llueve cuarenta días y una semana.
Invierno seco y verano mojado, para el que labra malhadado.
A camino largo, paso corto.
Joven madrugador, viejo trasnochador.
Lo que más se quiere, presto se pierde.
Las penas, o acaban, o se acaban.
Abril concluido, invierno ido.
Abril, lluvias mil.
Si llueve el día de la Ascensión, cuarenta días de agua son.
El juez que toma, presto es tomado.
Deja la h de ayer para hoy.
Cuentas claras, amistades largas.
Tal hora el corazón brama, aunque la lengua calla.
Dime y olvidaré, muéstrame y podría recordar, involúcrame y entenderé.
Llegó el momento de la verdad.
Al año caro, armero espeso y cedazo claro.
Años pares, abrir los costales; años nones, pocos montones.
La hora más obscura es justo antes del amanecer.
Durar menos que un caramelo a la puerta de una escuela.
Retén y no des: porque si das, día llegará que pedirás.
Las treguas no son de demandar al tiempo de la muerte, ni de dar.
Buen vino y buena tajada y no apurarse por nada.
Amor, tos y dinero, llevan cencerro.
El hombre propone y Dios dispone.
Feliz es aquel que aprieta sobre su pecho por una noche o por un año, a una amiga con la faz de luna
Vísteme despacio que estoy de afán.
Solano, ni en invierno ni en verano.
En camino largo, corto el paso.
Fía poco y en muy pocos.
Dejar de comer por haber comido no es tiempo perdido.
Noviembre caliente, mayo helado.