La necesidad agudiza el ingenio.
Más pica espuela de celos que de aceros.
A quien mucho se apresura, más el trabajo le dura.
El que de la ira se deja vencer, se expone a perder.
La mujer baja la voz cuando quiere algo, pero la sube al máximo cuando no lo consigue.
Al mejor nadador se lo lleva el río.
Reborada al poniente, bueno al siguiente.
Detrás de la tormenta brilla el sol.
Donde fuerzas no bastan, baste la maña.
El sol siempre reluce.
El que pega primero pega dos veces.
El amor lo perdona todo.
Haré, haré, más vale un toma que dos te daré.
Padre diestro, el mejor maestro.
La abeja de todas las flores se aprovecha.
Hay que empujar, porque vienen empujando.
Pan ajeno, caro cuesta.
El más piadoso se alegra, al ver su rival en quiebra.
Querer es poder.
Cumple con tu deber, aunque tengas que perder, si dichoso quieres ser.
El que más hace, menos alcanza.
Llamar al toro desde la barrera, eso lo hace cualquiera.
De veinte a sesenta, cornamenta.
Hombre prevenido, nunca fue vencido.
El que apunta a la luna disparará más alto que el que apunta a un estercolero, aunque no de en el blanco.
Cuanto más alto se sube, más grande es la caída.
La verdad, como el aceite, queda encima siempre.
El éxito es la realización progresiva de un sueño.
No porque ande pa delante, deja de ser ignorante.
A hierro caliente, batir de repente.
La luz de alante es la que alumbra.
Por más bonita que sea, también suda, caga y mea.
A más vivir, más sufrir.
Ramos mojados, ésos mejorados.
Hasta ajustar, regatear.
Estudiando con tesón, al fin entra la lección.
Cortesía de boca, gana mucho a poca costa.
Más se junta pidiendo que dando.
Eso no te lo despinta nadie.
Más cura la dieta, que la receta.
Borrachez de agua, nunca se acaba.
Que salga el sol por donde saliere, pero que salga.
El clavo que sobresale siempre recibe un martillazo.
Al roble no le dobles.
Cada cosa tiene dos asas una que está fría y otra que abrasa.
Vale más muerto que vivo.
Ladrón de casa, todo lo arrasa.
Quien te altera te controla.
El buen general sabe vencer, pero también sabe no abusar de su victoria.
Un ten con ten para todo está bien.