La mujer del viejo, relumbra como el espejo.
Secreto entre mujeres, secreto no eres.
Siembra quien habla y recoge quien calla.
Es una locura amar, a menos de que se ame con locura.
Cualquiera puede mirar a través de una tabla de roble si ésta tiene un agujero
Libros, caminos y días dan al hombre sabiduría.
Bella por fuera, triste por dentro
Cara sin dientes, hace a los muertos vivientes.
Cuando tu ibas, yo venia.
Sin Ceres y Baco es amor débil y flaco
Se te caes siete veces, levántate ocho.
Amar a todos, temer a Dios tan solo.
De baños y de cenas están las sepulturas llenas.
El café es: Negro como la noche. Fuerte como el pecado. Dulce como el amor. Caliente como el infierno.
Más vale fortuna en tierra que bonanza por la mar.
En la casa y en la fosa, el hombre vive y reposa.
Los hijos de mis hijas, mis nietos serán; los hijos de mis hijos, en duda estarán.
Dinero en la bolsa, hasta que no se gasta no se goza.
¡Cómo sufre mi pecho que late!
Al saber lo llaman suerte.
Comamos y triunfemos, que esto ganaremos.
El temor de la guerra madura en cualquier tierra
De casas y de potros que lo hagan otros.
Cuando seas padre comeras huevos.
Cría fama y échate en la cama.
Quien te quiere, te aporrea.
Buscaba el necio su asno y lo llevaba debajo.
La vida es un trabajo que hay que hacer de pie
Hacer de sierva y de señora es una vida desgraciada
Juntos pero no revueltos.
Amante atrevido, de la amada más querido.
Entender lo bello significa poseerlo
Amor, dinero y cuidado, no puede estar disimulado.
Cuando siembres siembra trigo que chícharos hacen ruido.
Cuando las mujeres hablan, el mundo calla.
Naranjas y mujeres, den lo que ellas quisieren.
Tiene más dientes que una pelea de perros
La prosperidad es víspera de la adversidad.
La muerte a unos da buena a otros mala suerte.
Lo que no pensé antes de hablar, después de hablado me da que pensar.
Una sola vez no es costumbre.
De todos modos, Juan te llamas.
Oro y jade por fuera y algodón podrido por dentro.
Como pecas, pagas.
A chica cama si queréis remedio, echaos en medio.
A palabras necias, bofetones.
Paga lo que debes, sanarás del mal que tienes.
De lo que pensé para mí, a nadie cuenta di.
Cuando te inunde una enorme alegría, no prometas nada a nadie. Cuando te domine un gran enojo, no contestes ninguna carta.
La hija, donde pudieres; el hijo, donde quisieres.