A buenos ocios, malos negocios.
La cáscara lisa, cualquiera la pisa.
Quien se venga encontrará la venganza de los dioses
Donde las dejan, las cobran.
Años y desengaños hacen a los hombres huraños.
Si mi barba se quema, los otros vienen a encender su pipa en ella.
Buen corazón quebranta mala ventura.
Sé primero en sembrar si quieres aventajar.
Cuando la colcha está sobre la cabeza, los cónyuges son igualmente ricos
Lo que va viene.
No hay más amigo que Dios y el duro en la faltriquera.
El que a la tienda va y viene, dos casas mantiene.
Las penas no matan de un hachazo, sino poco a poco van matando.
El mejor perro, el de casa; la mejor mujer, la del vecino.
O comer en plata, o morir ahorcado.
Tanto nadar para morir en la orilla.
Debajo de cualquier yagua vieja, sale tremendo alacrán.
Lo que tiñe la mora, otra verde lo decolora.
A mala cama, buen sueño.
Limando se consigue de una piedra una aguja
A lo que manda Dios, oreja de liebre.
A fuego y a boda va la aldea toda.
La zamarra mala, adentro la lana, y la buena, carnaza afuera.
Recibir es mala liga, que el que toma a dar se obliga.
Manos que no dais, ¿qué esperáis?.
Gana ahora que eres nuevo, para que puedas gastar de viejo.
Cuando se desahoga el sentimiento, la pena es menos.
Predícame, cura, predícame, fraile, que por un oído me entra y por el otro me sale.
Ricos la virtud hace, y el vicio puebla los hospitales.
Comer verdura, y echar mala verdura.
El que debe y paga, descansa.
Ovejas y muchacha, al atardecer a casa.
Ayer entró rogando y hoy entra mandando.
En el refugio del otro vive cada uno
Reniego del necio que jode con la mujer del cuerdo.
A quien se hace oveja, el lobo se lo come.
De ensalada, dos bocados y dejada.
En casa de viejo: no faltará un buen consejo.
Dama tocada, dama jugada.
En vida de matrimonio, ni soso ni salado.
Ajo y vino puro, y luego verás quien es cada uno.
Hay más días que longanizas.
Lo comido por lo servido.
Cada uno extienda la pata hasta donde llegue la sábana.
Ir a la guerra, navegar y casar, no se ha de aconsejar.
A carne mala, buena salsa.
Sabedlo, coles, que espinazo habéis en la olla.
La ocasión la pintan calva y hay que cogerla por los pelos.
Para no hacer de marrano, culo en tierra y plata en mano.
Cuando el camino es corto, hasta los burros llegan.