El que a la tienda va y viene, dos casas mantiene.
Después del gusto, que venga el susto.
En el andar y en el beber se conoce a la mujer.
Mal por mal, mejor está mi Pascual.
Años y desengaños hacen a los hombres huraños.
Donde las dejan, las cobran.
Buen corazón quebranta mala ventura.
A cada cual se le levantan los pajarillos en su muladar.
No enturbies aguas que hayas de beber.
Si mi barba se quema, los otros vienen a encender su pipa en ella.
La cáscara lisa, cualquiera la pisa.
Recibir es mala liga, que el que toma a dar se obliga.
Sé primero en sembrar si quieres aventajar.
A mala cama, buen sueño.
Lo que va viene.
Las penas no matan de un hachazo, sino poco a poco van matando.
Tanto nadar para morir en la orilla.
O comer en plata, o morir ahorcado.
A lo que manda Dios, oreja de liebre.
El que debe y paga, descansa.
Debajo de cualquier yagua vieja, sale tremendo alacrán.
La zamarra mala, adentro la lana, y la buena, carnaza afuera.
A fuego y a boda va la aldea toda.
Manos que no dais, ¿qué esperáis?.
Gana ahora que eres nuevo, para que puedas gastar de viejo.
En casa de viejo: no faltará un buen consejo.
Lo que tiñe la mora, otra verde lo decolora.
Limando se consigue de una piedra una aguja
Predícame, cura, predícame, fraile, que por un oído me entra y por el otro me sale.
Cuando se desahoga el sentimiento, la pena es menos.
Reniego del necio que jode con la mujer del cuerdo.
Ovejas y muchacha, al atardecer a casa.
Ayer entró rogando y hoy entra mandando.
A quien se hace oveja, el lobo se lo come.
En el refugio del otro vive cada uno
En vida de matrimonio, ni soso ni salado.
Ricos la virtud hace, y el vicio puebla los hospitales.
Ajo y vino puro, y luego verás quien es cada uno.
Cada uno extienda la pata hasta donde llegue la sábana.
Comer verdura, y echar mala verdura.
De ensalada, dos bocados y dejada.
Dama tocada, dama jugada.
Hay más días que longanizas.
A carne mala, buena salsa.
Lo comido por lo servido.
Ir a la guerra, navegar y casar, no se ha de aconsejar.
Los más completos varones, se amarran los pantalones.
Sabedlo, coles, que espinazo habéis en la olla.
Lluvia y sol, casamiento de vieja.
Da generosamente sin esperar nada a cambio. Así nunca te decepcionarás y hallarás a menudo agradables sorpresas.