A la que tenga más de treinta no la pretendas.
Con pan, vino y carne de cochino, se pasa bien el mal camino.
Dar una fría y otra caliente.
Hasta a la mejor cocinera se le queman los porotos.
La cultura es como el azúcar; aunque haya poca da dulzor.
La lengua es manjar muy grato, pero servida en el plato.
Hombre que habla campanudo es poco sesudo.
Llagas viejas, tarde sanan.
Arriba canas y abajo ganas.
Tú que querías y yo que tenía ganas, sucedió lo que el diablo deseaba.
Moza que se asoma a la ventana a cada rato, quiere vender barato.
Nada abriga mejor que el calor de una sonrisa.
Las virtudes de la fea, la bonita las desea.
A quien con mierda trasiega, algún olor se le pega.
A la bota, darla el beso después del queso.
Al buen segador, nunca se le olvida la hoz.
El hambre es muy mala consejera.
De grano en grano, se llena la gallina el buche.
Hijos de alimañas, salen con sus mañas.
Del santo me espanto, del pillo, no tanto.
En Abril y en mayo no dejes en la casa el sayo.
Tras el buen comer, ajo.
El caldo, en caliente; la injuria, en frío.
A quien dices el secreto das tu libertad.
¡Cómo subo, subo de pregonero a verdugo!.
¡Andá a cobrarle a Magoya!
Ida la del cuervo, que se fue y no ha vuelto.
Niña, si vas a reuniones, ajustate los calzones.
Amigo serás, pero a comer a tu casa.
El hombre experimentado, es hombre viejo y gastado.
Quien bien tiene y mal escoge, si sale mal que no se enoje.
Dañada una pera, dañadas sus compañeras.
La malicia hace sucias las cosas limpias.
Ganas tienes y con ellas te entretienes.
Toda carne es sospechosa, más la muerta es venenosa.
Alábate, burro, que nadie te alaba.
Cada cual ha de llevar su carga.
El huésped dos alegrías da, cuando viene y cuando se va.
El hijo prevenido se abastece en el verano, pero el sinvergüenza duerme en tiempo de cosecha.
En casa llena el loco no se apena.
Bondad y dulzura, más que donaire, hermosura.
Corre más una loca en chanclas.
Antes son mis dientes, que mis parientes.
Más vale despedirse que ser despedido.
Gentes hay de mucho tono, que producen Solo abono.
Suerte te dé Dios, hijo, que el saber de nada sirve.
A cavador perucho, si le dieres algo, que no sea mucho.
Los refranes y las tejas son cosas de casas viejas.
La viña y el potro, criélos otro.
Con una buena media y un buen zapato, hace la madrileña pecar a un santo.