Bendita sea la herramienta; que pesa, pero alimenta.
Pedir es lícito, responder es cortesía.
Más duro que sancocho de pata.
El fraile, la horca en el aire.
Cuando el diablo canta, contento está el infierno.
Los muros ensordecidos, a veces tienen oídos.
Buscando lo mejor suele desaprovecharse lo bueno.
Solo se puede sacar de una bolsa lo que ya está en ella.
Cada día, trae y lleva penas y alegrías.
Cuando fueres a la venta, la ventera sea tu parienta.
Planta y cría y tendrás alegría.
Aunque el vivir es incierto, nadie en la víspera ha muerto.
Lo que la corriente trajo, se va por el mismo atajo.
El tono afectuoso cautiva el oido.
Trato es trato.
Cabra que no da leche, y cuando da la tira.
La lujuria nunca duerme.
Dame para elegir y me darás para sufrir.
Quien mucho desea, mucho teme.
Ni de saúco buen vencejo, ni de cuñado buen consejo.
Le dan la mano y se toma el pie.
Un asno siempre da las gracias con una coz.
Quien acomete vence.
El más cruel fastidio, no vale un suicidio.
El mal para quien lo fuere a buscar.
Quien dijo miedo, detrás de un palo.
Mejor es deuda vieja que pecado nuevo.
La buena jornada empieza muy de mañana.
Paciencia piojo que la noche es larga.
Hablar por los codos, aburrir a todos.
Estás más perdido que un juey bizco.
La madre y la hija, usan la misma camisa: la de la madre y no la de la hija.
Oye lo que yo digo y no mires lo que hago.
Con la boca es un mamey.
Eso es meterse en camisa de once varas.
El amor, unas veces soñador y otras volador.
A lo lejos mirar y en casa quedar.
Lo robado no luce.
Yo soy feliz, dijo. Naturalmente, se trataba de un necio.
Esquivó la bicicleta, y lo aplastó la volqueta.
La suerte de la fea, la bonita la quisiera.
Detenerse después de probar un poco algo.
El que exprimió su limón que se tome su agrio.
En tiempo de campaña, apaña.
A quien le dan el pie, se toma la mano.
Más vale aprovechar que tirar.
Polvo de ladrillo malo para el bolsillo.
Dádivas y buenas razones, ablandan piedras y corazones.
La risa hace buena sangre
Un día menos, una arruga más.