Soplo de marzo y lluvia de abril, a agosto y septiembre los hacen reír.
Compañía no engañosa, yo y mi sombra.
Variante: Caridad y amor, no tocan tambor.
Besos y abrazos no hacen niños, pero tocan a vísperas.
Por lo demás, paciencia y barajar.
Con dinero, aunque borrico, ¡qué buena persona el chico!.
Variante: Bueno, si breve, dos veces bueno.
El sol de Marzo, da con el mazo.
Quien halla a tiempo la sisa, no se queda sin camisa.
Necesidad disimulada es necesidad doblada.
Hacer la del humo.
Al desagradecido, desprecio y olvido.
Uno a ganar y cinco a gastar, milagrito será ahorrar.
Variante: Acuérdate, nuera, que serás suegra.
El gorrino y la mujer, acertar y no escoger.
Quehacer trabajoso, quita alegría y reposo.
Agua fina saca la espina.
Favorecer, es por norma perder.
Hay confianzas que dan asco.
Tesoro y pecado nunca están bien enterrados.
Secreto de tres, secreto no es.
Para muestra basta un botón.
La alegría rejuvenece, la tristeza envejece.
Saber es poder.
Lo que no se conoce no se apetece.
Conciencia ancha, la bolsa ensancha.
Reunión de zorras, perdición de gallinas.
Palabra de cortesano, humo vano.
En caso de duda, la más tetuda.
En casa del pobre, reventar antes que sobre.
Los ojos lo curiosean, y el corazón lo desea.
Si lo de fuera se ve, lo de dentro se adivina.
Tranquilidad viene de tranca.
En la boca del discreto, lo público es secreto.
Desventuras y penas, a nadie le importan las ajenas.
Herrero que no ve, de una aguja saca tres.
Un ruin ido, otro venido.
La hermosura es flor de un día, hoy no luce, ayer lucía.
Las dichas no vienen a pares; una desgracia no llega sola.
Una sola mano no aplaude.
La bolsa del miserable, viene el diablo y la abre.
Llegar a punto de caramelo.
Es costumbre de villanos tirar la piedra y esconder la mano.
Quien escurre el bulto, se evita el insulto.
La mucha tristeza sueño acarrea.
El que al sentarse dice "¡ay!" y al levantarse dice "¡upa!", no es ese el yerno que mi madre busca.
Costumbre mala, desterrarla.
El destino baraja, nosotros jugamos.
La nuera barre para que la suegra no ladre.
Cuando la mala ventura duerme, nadie la despierta.