él que se levanta en cólera,se sienta con una perda.
Jodido pero contento.
Hay burros que su bien no conocen, y cuando les rascan dan coces.
El que espera desespera.
A confesión de parte relevo de prueba.
Del necio, a veces, buen consejo.
La cara del santo hace el milagro.
El terco que se empecina, al fin descubre la mina.
Dios castiga sin dar voces.
Paralelo corriendo, tierra encontrando.
Fruta mala, pero ajena, ¡oh, qué buena!.
La suerte y la muerte no escogen.
Variedad es causa de amenidad.
La vida es un soplo.
El buen mosto sale al rostro.
A borrico desconocido, no le toques la oreja.
Al hombre osado, la fortuna le da la mano.
Amistad de boca, larga parola y cerrada la boca.
Pronto y bien, rara vez juntos se ven.
Sacar los trapos al sol.
Dar puntadas.
El encanto de las cosas es que siendo tan hermosas no conocen que lo son.
El que anda en silencio, cazar espera.
Lo que hiciere la diestra, no lo sepa la siniestra.
De lo bendito, poquito.
Según el sapo es la pedrada.
La desgracia de un loco es dar con otro.
El mirón, ¡chitón!.
Aquel que ríe ahora, mañana llora.
La respuesta más rápida es la acción.
El trabajo bien hecho da alegría en el pecho.
La belleza entra por la boca.
A palabras necias, bofetones.
Una sonrisa no cuesta nada pero vale mucho.
Buena muerte es buena suerte.
La constancia decisiva, vence al fin la suerte esquiva.
La necesidad agudiza el ingenio.
La oportunidad no toca dos veces a la misma puerta.
Alza en blando, bina en duro y no verás a tu suegro sañudo.
Cuando la alegría a la sala llega, el pesar esta subiendo las escaleras.
A callarse ranas, que va a predicar el sapo.
Buen disimulo, se tapaba la cara y enseñaba el culo.
La verdad al censurado, siempre causa desagrado.
Tirar la piedra y esconder la mano, es cosa del villano.
La amante que te concede su cuerpo y no su corazón, te regala rosas sin espinas.
La suerte la pintan calva.
Alegría y tristeza muerte acarrean.
La suerte no se detiene, y es péndulo que va y viene.
Espéjate para que veas cómo eres.
El que rompe, paga.