Tu hablar te hace presente.
Alcaraván zancudo: para otros consejo, para ti, ninguno.
Chico hoyo hace el que se muere apenas nace.
En Abril, huye de la cocina; más no te quites la anguarina.
A la larga, todo se arregla.
Esto huele a cuerno quemado.
Con ese cuello la jirafa, y un poquitito de maña, de los retoños más dulces, bien que se apaña.
¿Usted qué come que adivina?
El pez grande en la mar se hace.
No hay ladrón sin encubridor.
A buey viejo, cencerro nuevo.
Dios está en todos lados pero atiende en la capital.
Lentejas, comida de viejas.
Hombre que el bien no agradece solo el desprecio merece.
De las aves, la perdiz, y de las mujeres Beatriz.
Eso es como pedirle peras al olmo.
Claridad, y no en el caldo.
Hijo no habemos y nombre le ponemos.
Conciencia ancha, la bolsa ensancha.
Habló de putas "La Tacones".
Buena es la nieve que en su tiempo viene.
Digo y redigo que la breva no es higo.
Más vale buen viento que fuerza de remos.
Amigo de todos y de ninguno, todo es uno.
De mercader a ladrón, un escalón.
A borracho fino, primero agua y luego vino.
Échele leche al sapo, antes que él se la eche.
Si atendido hubiese el consejo de su padre, otro gallo le cantare.
Deja la contienda, y no te quebrarán la cabeza.
Nadie regala nada a humo de pajas.
A la burla dejarla, cuando más agrada.
Por la muestra se conoce el paño.
Variante: El sordo no oye, pero compone.
El papel aguanta todo lo que le pongan.
Las letras del estudioso; las riquezas, del solícito; el mandar del presuntuoso; y el cielo del devoto.
Antes de mil años estaremos todos calvos.
Bocado engullido, su sabor perdido.
El que compra y miente, en su bolsa lo siente.
Boca con boca se desboca.
El pato que quiere pasar por cóndor termina siendo ganso.
Al hambre de siete días, no hay pan duro.
Hoy domingo y mañana fiesta, buena vida es esta.
El burro cuando está alegre, rebuzna y pee.
Palo porque bogas y palo porque no bogas.
Un día de obra, un mes de escoba.
Más bueno el asado, cuando es regalado.
Si en septiembre ves llover, el invierno seguro es.
El que tonto se fue a la guerra, tonto volvió de ella.
Dádiva forzada no merece gracias.
Por Santa Brígida, levanta la cabeza la sabandija.