Agarra al toro por los cuernos, al hombre por la palabra.
Por San Blas ajete, mete uno y sacarás siete.
Todo tiene un fin.
Antes el golpe que el grito.
Con el ojo bien abierto, difícil es el desacierto.
La novia, de contado, y la dote, de prometido.
Lo fiado es pariente de lo dado.
Por Santa Catalina mata la cochina, por San Andrés, mata tu res; y si no tienes qué matar, mata a tu mujer.
Joven madrugador, viejo trasnochador.
Pájaro que comió, pájaro que voló.
Cuando llueve en Agosto, llueve miel y llueve mosto.
Al potro que le alabe otro.
Es más tonto que mandado hacer de encargo.
Aunque me visto de lana, no soy oveja.
Buena madera, buen oficial espera.
Al viejo se le cae el diente pero no la simiente.
Si lo de fuera se ve, lo de dentro se adivina.
El cebo es el que engaña, que no el pescador ni la caña.
Los extremos nunca son buenos.
Obra de mal cimiento, la derriba el viento.
No se cazan dos pájaros al mismo tiempo.
Hasta al más superdotado, le sale un hijo tarado.
Niebla que amanece, levanta y no agarra, buen tiempo que no falla.
Guarda el avaro su dinero para que lo derroche el heredero.
Quien dijo miedo, detrás de un palo.
Hablar bajo y obrar alto.
Mal año o buen año, cuatro caben en un banco.
Variante: Caridad y amor, no tocan tambor.
Alba de Tormes, llena de putas, más de ladrones, mira tu capa donde la pones.
Burro mal esquilado, a los siete días igualado.
Las palabras se las lleva el viento, hasta que te las recuerdan por cientos.
En la hacienda o el hogar, mejor atajar que arrear.
A can que lame ceniza, no fiarle harina.
Pan de ayer carne de hoy y vino de antaño, salud para todo el año.
Baje la novia la cabeza y cabrá por la puerta de la iglesia.
A gran hambre no hay pan malo, ni duro ni bazo.
Duro de cocer, duro de comer.
Caballo que no sale del establo, siempre relincha.
Donde hay hambre no hay tortilla mala.
El que tiene ovejas, tiene pellejas.
Ya muerta la burra, vino la albarda.
No hay albarda que le quede bien.
Quien invierte en cosa vana, pronto acaba con la lana.
Cada panadero blasona de sus panes.
Abad de Somosierra, hartos de nabos y berzas.
La mujer y el sacristán, de la tierra sacan el manjar.
Alternativa: Acabar a farolazos como el Rosario de la Aurora.
Nunca sopla viento favorable para el marino que no sabe en qué puerto fondear.
Feo, pero con suerte.
Lo que hace el necio a la postre, eso hace el sabio al principio.