Perro huevero, aunque le quemen el hocico, sigue comiendo huevo.
El vino casi es pan.
Por rey se tenga quien a nadie tema.
Jamón y porrón, hacen buena reunión.
Bendito y alabado; que amanezco vestido y calzado.
El que se mete a loro debe saber dar la pata.
A rey muerto, principe coronado.
El que buen Norte tiene, seguro va y seguro viene.
Abájanse los adarves y álzanse los muladares.
Oveja de todos, cómenla lobos.
El mucho joder empreña.
Si los tontos volaran, quince años nublado.
Quien da lo que tiene, a pedir se queda.
De tal colmena tal enjambre.
Tiene Mayo la llave del año.
Bonito era el diablo cuando niño.
Tal queda la casa de la dueña, ido el escudero, como el fuego sin trashoguero.
Manos besa el hombre, que querría ver cortadas.
Seso tiene de borrico quien vive pobre por morir rico.
Zurra y más zurra, hasta que la vara se quiebre o caiga la burra¡.
Antes de pedirle ropa a un hombre, mire la ropa que él lleva.
No hay zurdo bueno.
Canas son, que no lunares, cuando comienzan por los aladares.
Diríjase hacia donde va la pelota, no hacia donde se encuentra.
Variante: Sol madrugador y cura callejero, ni puede ser buen cura ni el sol duradero.
Alta cama y poca ropa, es señal de gente loca.
Aprovéchate gaviota que no te verás en otra.
A su tiempo maduran las brevas.
Buena razón quita cuestión.
De buena madre buen hijo, y de buena pipa buen vino.
Al que trabaja y anda desnudo, ajo y vino puro.
Pan que sobre, carne que baste y vino que falte.
Quien mete la mano, lo pica el gusano.
Come el gato lo que no se halla a buen recaudo.
Real que guarda ciento, es buen real.
Mientras un hombre no tiene la cabeza cortada, nada está completamente perdido en él.
Aviniente y crudo, que así lo quiere el cornudo.
Al músico viejo le queda el compás.
Hijo mimado, hijo malcriado.
Cualquiera está en su deber, de no dejarse joder.
No escupas contra el viento.
Dar consejo y el vencejo, ese sí que es buen consejo.
En el menguante de enero, corta tu madero.
Echar todo a doce, aunque nunca se venda.
Alas tenga para volar, que cebo no me ha de faltar.
El que de Santo resbala hasta demonio no para.
Fía poco, del que tiene horror al mosto.
Por San Pedro, cada pastor con su rebañuelo.
Brindo y bebo, y me quedo convidado para luego.
Chancla que yo tiro, no la vuelvo a recoger.