Al mal tiempo, buena cara.
Al pasar San Antón, sastres al sol.
Daría yo un ojo, porque a mi enemigo sacasen uno.
Se tragó el mate con bombilla y todo.
Año lluvioso, échate de codo.
No dejar títere con cabeza.
La pelota es redonda y viene en caja cuadra.
Adonde se perdió la capa, allá debes buscarla.
Cada loco con su tema y cada cuerdo con su apotema.
A palabras de borrachos oídos de cantinero.
Orejas de burro.
Nieve en Febrero, hasta la siega el tempero.
Hay ropa tendida.
El sol de Marzo, da con el mazo.
A pan de quince días, hambre de tres semanas.
Está comiendo zacate el burro.
Gallo viejo con el ala mata.
Que cada perrillo se lama su cipotillo. (Variante: que cada perrico se lama su cipojito (Cartagena)
Bueno y barato, no caben en un zapato.
El sastre engaña al parroquiano, y bien vestido el parroquiano, a la mitad del género humano.
Casamiento santo sin capa él y ella sin manto.
Agua y sol, tiempo de requesón.
La suerte es de quien la tiene.
Al nopal solo se le arriman cuando tiene tunas
Hasta el rabo, todo es toro.
De pico, todos somos ricos.
Jarrito nuevo guárdase en el chiquero; pasan dos semanas y por todas partes anda.
Burro cansado, burro empalmado.
Quien hace un cesto hace cien.
Hacer como vaca y cubrir como gata.
Tanto va el cantaro al agua, que al fin se rompe.
Bienes de campana, dalos Dios y el diablo los derrama.
El idiota es como el ladrón de campanas, que se tapa el oído para robarlas.
El que tiene la cabeza de manteca no debe acercarse al horno.
Cuando el sol sale, para todos sale.
Acúsole porque pisó el sol.
Cartera y reloj, el sueño del ladrón.
Por los cuernos se agarra el toro.
Gran corsario es el tiempo, siempre llevando, siempre trayendo.
En cada tiempo, su tiento.
Hablar a calzón "quitao".
Formó una tormenta en un vaso de agua.
Solo se acuerdan de Santa Bárbara, cuando truena.
La cabeza blanca y el seso por venir.
Quien sube como palma baja como coco.
Llevar más palos que el burro de un yesero.
Contestación sin pregunta, algo barrunta.
Por San Vicente, alza la mano de la simiente.
Mujer ventana, nunca Llega a casadera.
Quien hila y tuerce, bien lo merece.