Haceos miel y comeos han las moscas.
Quien se va, como muerto está, y pronto se le olvidará.
Todo, no importa cuán finamente esté hilado, acaba finalmente saliendo a la luz
Nobleza obliga.
Esto es como una cena de negros.
Olla quebrada, olla comprada.
Sabiduría probada, no dársele a uno para nada.
Cuando pases por la tierra de los tuertos, cierra un ojo.
Poda tarde y siembra temprano, si errares un año acertarás cuatro.
No se puede servir a dos señores.
Tres cosas echan de su casa al hombre: el humo, la gotera y la mujer vocinglera.
Secreto bien guardado, pliego lacrado y sellado.
El buen obrero, encuentra trabajo en cualquier agujero.
Cuando el Diablo envejeció, a santero se metió.
En el pedir no hay engaño.
A caballo brioso toca: o frenarlo o se desboca.
Ladran, pues cabalgo.
El que debe y paga, descansa.
Oveja harta de su rabo se espanta.
El que mucho abarca, poco aprieta o se le cansan los brazos.
Por sus pasos contados, va el ladrón a la horca, y todos a la muerte vamos.
Quien al molino va, enharinado saldrá.
Acuérdate, nuera, de que también serás suegra.
Quien da consejo no pedido, se expone a perder el consejo y el amigo.
A la mujer y al aguardiente, ¡de repente!.
El mal pajarillo, la lengua tiene por cuchillo.
Los reyes tienen los brazos largos.
El fraile predicaba que no debía hurtar y él tenía en el cepillo el ánsar.
Casa oscura, candela cuesta.
El que mucho ofrece, poco da.
Todo día tiene su noche, toda alegría tiene su pesar.
La mano que da está por encima de la mano que recibe
Al borrico viejo la mayor carga y el peor aparejo.
Con tripas vacías, no hay alegrías.
No hay mejor remiendo que el de la misma tela.
El que nació para buey desde chiquito berrea.
Más ordinario que yogurt de yuca.
Aramos, dijo la mosca, y estaba en el cuerno del buey.
Depende de cómo caigan las cartas
En casa del ahorcado, no mientes la soga.
¿Qué tiene que ver el culo con las témporas?.
Quien mucho desea, mucho teme.
Ni bebas agua que no veas, ni firmes carta que no leas.
Hacerse el tigre, para que no se lo coman los gatos.
Cada deuda, por pequeña que sea, es el anillo de un grillete.
A la que uno no contenta, no bastan dos ni cincuenta.
La voz del culo no admite remedio ni disimulo.
El padre para castigar y la madre para tapar.
Rebuzné una vez, y como burro quedé.
Yo duro y vos duro, ¿quién llevará lo maduro?.