De una espina, nace una rosa.
La mentira dura hasta que la verdad florece.
Al hombre y al oso, lo feo lo hace hermoso.
El honor es como un largo camino sin retorno, como un perfume de olor inaccesible.
Cuando no está preso lo andan buscando.
Quiebra la soga siempre por lo más delgado.
Conciencia ancha, la bolsa ensancha.
A burra nueva, cincha amarilla.
Irse de picos pardos.
Admisión de delito, relevo de prueba.
Esa negrita chiflada, no paga desbraguetada.
La ilusión es la realidad de los que no tienen un real.
El cerdo no sueña con rosas, sino con bellotas.
El tiempo es oro.
Abogado en el concejo, hace de lo blanco negro.
Paciencia, cachaza y mala intención.
Torta en masa bien se pasa.
Mientras tengas hijas en la cuna, no llames puta a ninguna.
Que no pertenezca a los demás quien puede ser solo suyo
Rogar a Dios por los santos, más no.
A palabras vanas, ruido de campanas.
Bueno está lo bueno.
No te metas en pleito de marido y mujer, porque se arropan con la misma sabana.
Solo los pies del viajero saben el camino.
Atiende más a la mirada del sabio que al discurso del necio.
Para volver a la buena senda, cualquier hora es buena.
De Dios a abajo, cada cual vive de su trabajo.
El agua cuesta arriba dura poco, y menos el amor de niño y loco.
La oveja de muchos, el lobo la come.
Laguna que no tiene desagüe, tiene resumidero.
Día de San Martino, todo mosto es buen vino.
No digas en secreto lo que no quieras oír en público manifiesto.
Perro en tierra barbechada, no guarda nada.
Adonde el corazón camina, el pie se inclina.
Quien bien imagina, llámese adivina.
Las tres cabezas más duras: la mujer, la cabra y la burra.
Cuando el pobre se arremanga, hasta el culo se le ve.
La Fortuna es de vidrio; cuando más brilla más frágil es.
Los ojos son el espejo del alma.
A camino largo, paso corto. Para cansarse menos.
Tempero de San Miguel, guárdete Dios de él.
Ni la novia sin cejas, ni boda sin quejas.
Para regalo de boda, manda lo que en tu casa estorba.
La vaca por el cacho y la mujer por la mama.
El que camina, no estorba.
Quien a mano ajena espera, mal yanta y peor cena.
A la pereza persigue la pobreza.
Pocos llevan al santo y muchos lo arrastran.
Más vale pedir perdón que pedir permiso.
Con azúcar o miel, todo sale bien.