Dura el nombre más que el hombre.
Hasta en los mocos hay diferencia: unos se tiran al suelo y otros se guardan en pañuelos de seda.
Antes de los años mil, otros mandarán la tierra.
Por ruin que el huésped sea, el mejor lugar se le deja.
El buen pagador no necesita prenda.
En la hacienda o el hogar, mejor atajar que arrear.
Una cosa es predicar y otra distinta dar ejemplo.
El veneno como el perfume vienen siempre en frasco pequeño.
A tres azadonadas, sacar agua.
Con agua de malvavisco, se cura hasta el obispo.
Gran corsario es el tiempo, siempre llevando, siempre trayendo.
Los golpes hacen silencio.
La burra no era arisca pero la hicieron.
El que no le teme a la muerte es porque no le teme a la vida.
Los cascos salen a la botija.
No hay como la casa de uno
En mi casa mando yo que soy viudo.
Camisa que mucho se lava y cuerpo que mucho se cura, poco dura.
Al alcornoque no hay palo que le toque, sino la encina, que le quiebra la costilla.
El mejor guardián del rey es el amor de sus súbditos.
Pena de muerte tiene el que a viejo no llegue.
El honor y el ocio no suelen ser buenos compañeros.
Alcalde cruel, nadie dice bien de él.
Dios no se queja, mas lo suyo no lo deja.
A los que Dios ayunta, el diablo no los separa.
Quien no madruga, no caza boruga.
Febrero y las mujeres tienen en un día diez pareceres.
Cuando la vieja se alegra, de su boda se acuerda.
Como el ungüento blanco, que para todo sirve y para nada aprovecha.
Lo importante no es vencer, lo importante es no ser vencido.
Ningún burro se queda calvo.
Ira de hermanos, ira de diablos.
Estoy hasta las manos.
Hijo de tigre: tigrillo.
El que tiene su cohombro, que se lo eche al hombro.
Rica que con pobre casa, un criado más tiene en su casa.
Antes de acabar, nadie se debe alabar.
Nadie sabe lo que vale el agua hasta que falta.
Hacerse la boca agua.
Agua sobre agua, ni cura ni lava.
Calle mojada, caja cerrada.
Quien con hambre se acuesta, con pan sueña.
Al miserable y al pobre, la pena doble.
Moneda ahorrada, moneda pagada.
Acuérdate, suegra, que fuiste nuera.
Ilusión es para un calvo tener en su calva algo.
Gallina, cabro y marrano; se manducan con la mano.
Ara bien y cogerás trigo.
La mujer del césar, no solo ha de ser honrada, sino que lo ha de parecer.
Bailando con la más fea