Araña de día, carta o alegría.
El toro, a las cinco, y el torero, a los veinticinco.
Aunque la bolsa esté exhausta, el día de gastar se gasta.
Saberlo ganar y saberlo gastar, eso es disfrutar.
El hoy aquí está; el mañana, ¿quién lo verá?.
A putas y ladrones nunca faltan devociones.
Juegos y risas, esas son mis misas; comidas y cenas son mis novenas.
De día beata, de noche gata.
Buscar el mediodía a las 14 horas.
No saber de la misa la media.
Una escoba ataviada, por dama hermosa pasa.
Acabada la misa, se parten las obladas.
Agua de llena, noche de angulas.
Dar la última mano.
El que se convida, fácil es de hartar.
A fullería, cordobesías.
Ese no es santo de mi devoción.
Al buen callar, llaman Santo.
Honra la cabeza cana, y honrado serás mañana.
A barba muerta, obligación cubierta.
Arreboles al ocaso, a la mañana el cielo raso.
El día que no me afeité, vino a mi casa quien no pensé.
De Octubre a primeros, repón los aperos.
Tres al saco y el saco en tierra.
Por oír misa y dar cebada no se pierde jornada.
Ni santo sin estampa, ni juego sin trampa.
Al amigo con su vicio.
La gala del estudiante, en cuello y guante.
Jugar y pasear cuando no hay que trabajar.
Palabra dada, palabra sagrada.
Abril y Mayo, la llave de todo el año.
Niebla que amanece, levanta y no agarra, buen tiempo que no falla.
Para uno que madruga otro que no duerme.
Bocado comido no guarda amigo.
Aguarraditas de Abril, unas ir y otras venir.
Sol madrugador y hombre callejero, no los quiero.
Fingir ruido por venir a partido.
Déjate de medios días, habiendo días enteros.
A buenos ocios, malos negocios.
Yegua cansada, prado halla.
Fiesta sin comida, no es fiesta cumplida.
A malos ratos, buenos tragos.
Comadre andariega, donde voy allá os fallo.
La amante ama un día, la madre toda la vida.
Buenos son barbos cuando no hay truchas a mano.
Fraile cucarro, deja la misa y vase al jarro.
Una copa a las once, son once a la una.
La burla, para quien le gusta.
Gástate en juerga y en vino lo que has de dar a los sobrinos.
En casa del jabonero, el que no cae resbala.