La buena hija dos veces viene a casa.
A gusto de los cocineros comen los frailes.
Donde dije digo, digo Diego.
Chico de plaza, chico de mala raza.
Pan de ayer, vino de antaño y carne manida dan al hombre la vida.
Para Santa Teresa, rosa en la mesa.
A casa de tu hermano no irás cada verano.
Dos compadres con una botella, dan la mejor sentencia.
Al hombre duro, lanza en mano y vino puro.
Entrañas y arquetas, a los amigos abiertas.
El borracho fino, después del dulce, vino.
Casa y potro, que lo haga otro.
De un hueco salimos y a un hueco vamos a dar.
Después de que baile bien aunque sea fea.
A tal señor, tal honor.
Pan y vino andan camino, que no mozo garrido.
Nunca falta un borracho en una vela.
Ya están las migas en la poyata, y el que se descuide no las cata.
Hermosura en puta y fuerza en el badajo.
Por San Isidro labrador, se va el frío y viene el sol.
Mediado enero, mete obrero.
Barba bien bañada, medio rapada.
Sol y lluvia es el tiempo de Octubre.
A cama chica, echarse en medio.
Dama tocada, dama jugada.
El diablo nunca duerme.
Ya lo dijo un buen alcalde: en las fiestas todo de balde.
Mano de santo cura como por encanto.
El café, en taza, y los toreros, en la plaza.
Mala noche y parir hija.
Pan tierno, casa con empeño.
Para gallo sin traba, todo terreno es cancha.
Obremos a no ver, dineros a perder.
Más duro que sancocho de pata.
Calvo vendrá que calvo me hará.
Toma casa con hogar y mujer que sepa hilar.
El labrador para Octubre sus deudas cubre.
Que quiera, que no quiera, el asno ha de ir a la feria.
Caballo alquilado, nunca cansado.
El andar de la madre, tiene la hija. Siempre salen los cascos a la botija.
A la virtud, menester hace espaldas.
La casa hecha y el hueco a la puerta.
Quien hace, aplace.
Ira de hermanos, ira de diablos.
Al endeble todos se le atreven.
El que de servilleta llega a mantel, Dios nos libre de él.
Aunque sea fraile, le gusta el baile.
Cuando Febrero no febrerea, Marzo marcea.
Pájaro de mar por tierra, tempestad segura o gran novedad
A buena barbechera, mejor sementera.