El malo siempre piensa engaño.
El que compra y miente, en su bolsa lo siente.
El hombre rico se cree sabio, pero el pobre inteligente le hará el examen.
Finca enconada, o meterle el arado o dejarla.
Romero ahíto saca zatico.
Volverse humo.
Pedro se casó en mi pueblo, cojo, manco y jorobado; cómo seria la novia si fue engañado.
Ruin amigo no vale un higo.
El que da, recibe.
Adorar al santo por la peana.
Si usted tiene mucho, dé algunas de sus posesiones; si usted tiene poco; dé algo de su corazón.
El recurso más eficaz para ahorrar dinero es el trabajo.
Escarba la graja, mal para su casa.
Hay que llevar dos sacos, uno para llevar y otro para recibir.
La abundancia hace infelices a los ricos.
Quien con pícaros se amaña, es de la misma calaña.
Hay que tomar el toro por las astas.
Con afán ganarás pan.
Cómplice y asesino van por igual camino.
Es mejor ser desconfiado, que resultar estafado.
Tratar (uno) a los demás tal como lo tratan.
No dar pie con bola.
Beber sin comer, maña de ranas es.
Caceta y pesqueta, mala chaqueta.
El viejo por no poder y el mozo por no saber, dejan las cosas perder.
Las palabra muestran el ingenio de un hombre, pero sus actos muestran su intención.
Jugador de mingo, pagador de mesas de domingo a domingo.
No colocar todos los huevos en la misma canasta.
Compra en plaza y vende en casa.
Quien guarda el manjar que tiene, se le va, o se le reviene.
Donde hay más riesgo, hay más provecho.
El vino peleón, tomarlo en jarro o en porrón.
No hagas bien a villanos, si no eres loco ni santo.
Gorrino, cochino y marrano, todos hermanos.
La culpa del asno echarla a la albarda.
La generosidad consiste en dar antes de que se nos pida.
Quien sus bienes da en vida, merece que le den con una porra en la barriga.
Un secreto bien guardé; aciértalo tú, que yo lo diré.
El funcionario más ducho, mejor maneja el serrucho.
Navarro, ni de barro
El que da sin que le pidan, pretende sin que le ofrezcan.
Tener un hambre de lobo.
La caca, callarla, limpiarla o taparla.
Con fruto trabaja quien al principio el mal ataja.
El que todo lo quiere, todo lo pierde.
En casa de la mujer rica, ella manda y ella grita.
Llamar al toro desde la barrera, eso lo hace cualquiera.
Cuesta arriba o cuesta abajo, echa siempre por el atajo.
Cuando un ruin se va, dos vienen en su lugar.
De lo propio, se da un puñado; de lo ajeno, llena el saco.