Perro pendejo, no va a la gloria.
Es mejor compadecer que ser compadecidos
No comer por haber comido, es bienvenido.
Más vale maña que fuerza.
Mis hijos criados, mis cuidados doblados.
Tres al saco y el saco en tierra.
A perro viejo no cuz cuz.
Honra a Jehová con tus bienes, Y con las primicias de todos tus frutos; Y serán llenos tus graneros con abundancia, Y tus lagares rebosarán de mosto. Proverbios 3:9-10
El ruso tiene tres principios: quizá, de alguna manera, no importa.
Paciencia piojo que la noche es larga.
Amigos y compadres búscalos entre tus iguales.
El mundo es para los osados, no para los tímidos callados.
No entres de golpe en casa ajena: llama a la puerta y espera.
Cuando encuentres algo, mira allí de nuevo.
Buen amigo es el dinero.
La naturaleza se toma el mismo trabajo en hacer a un mendigo que a un emperador.
Contigo no quiero tratos, pero con tu hermano sí, que me paso buenos ratos.
Mal me quieren mis comadres porque digo las verdades.
A cántaro roto, otro al puesto.
Cuando las mujeres hablan, el mundo calla.
A la mujer y al papel por detrás has de ver.
Llegar y besar, suerte es singular.
La adulación es como la sombra no nos hace ni más grande ni más pequeño.
Es de sabios preguntar y de tontos el callar.
El trabajo no mata a nadie.
Amistad de carne y vino no vale un comino.
A gran pecado, gran misericordia.
Cuando un ruin se va, dos vienen en su lugar.
Donde tengas la olla no metas la polla.
Mi casa y mi hogar, cien doblas val.
Panza llena, quita pena.
Al hierro el orín y la envidia al ruin.
El perdón sobraría donde el yerro falta.
Frente al ahorcado, no se mencione lazo.
Querer sanar es media salud.
Enero, soy caballero, según lo encuentro, lo llevo.
Más vale prevenir que tener que lamentar.
Por pulido que sea, no hay culo que no pea.
A bobos y a locos, no los tengas en poco.
Lo ajeno place a nosotros y lo nuestro a otros.
Nadie querría para sí.
Variante: El trabajo ennoblece a quien lo hace.
En guerra avisada no muere gente.
Oír es precioso para el que escucha.
El mozo bien criado no habla sino cuando es preguntado.
Ahorrar y más ahorra, que contigo vive quien lo ha de gastar.
No te fijes en lo que dice, observa lo que hace.
Quien a su tiempo descansa, rinde el doble y no se cansa.
Para saber hablar, es preciso saber escuchar.
El que te presta oídos es porque también quiere hablar.