A borrico desconocido, no le toques la oreja.
Redondear la arepa.
El que está, y no está por su gusto, que se joda es justo.
Lo que se hace aquí, se paga aquí.
A quien no se lo merece, la virgen se le aparece.
Jamás rico será el que lo de otro en lo suyo no meterá.
El éxito sin honor es un fracaso.
Puta arrepentida, del Carmen vestida.
El buen pan se hace con trigo, y con franqueza el amigo.
Dios me guarde de mis amigos, que de mis enemigos ya me cuido yo.
Oigamos, pero no creamos hasta que lo veamos.
Si no es correcto, no lo hagas. Si no es verdad, no lo digas.
Donde hay provecho, pies y manos, oreja y pecho.
Juan de las Bragas, si no quieres que te lo digan, no las hagas.
Por tu ley, y por tu rey, y por tu grey, y por lo tuyo morirás.
Hasta que a la meta no llegues, no te pongas los laureles. e Hasta que el cuerpo aguante.
Ama de cura, puta segura.
Con copete y sin copete, señora vos sois hermosa, más el copete es gran cosa.
Un beso robado no se devuelve fácilmente.
Las ofensas se escriben en el mármol, los beneficios sobre la arena.
Después del gusto, que venga el susto.
Más vale tener que dar, que tener que mendigar.
A consejo de ruin, campana de madera.
Ayudar al pobre es caridad; ayudar al rico, adular.
Cuando pases por la tierra de los tuertos, cierra un ojo.
Ni buen fraile por amigo, ni malo por enemigo.
El fatuo y el ignorante, se denuncian al instante.
Recobrar la salud y sostener el fuero, no se hace sin dinero.
El oro legítimo no teme al fuego.
El asno y la mujer, a palos se han de vencer.
Aprovéchate Matías, que no es de todos los días.
El uso hace diestro, y la destreza maestro.
Mano que te da de comer no has de morder.
Alla va el niño, donde le tratan con cariño.
La tierra será como sean los hombres.
Escucha el viento... que inspira
De Dios a abajo, cada cual vive de su trabajo.
La hermosa mujer, es una buena mujer.
Amor con amor se paga, y lo demás con dinero.
Claridad, y no en el caldo.
Reniego de grillos, aunque sean de oro fino.
Del ahorro viene el logro.
La muerte todas las cosas iguala.
Todos estamos de visita en este lugar. Solo estamos de paso. Hemos venido a observar, aprender, crecer, amar, y volver a casa.
A la buena casada, solo su marido le agrada.
Aunque éstas obligado a amar a tu enemigo, no estás obligado a poner una espada en sus manos.
Ni raja, ni presta el hacha.
La suerte y la muerte no escogen.
Bien merece galardón quien roba a un ladrón.
La belleza y la verdad, las dos caras de la realidad.