Raro es el regalo tras el que no se esconde algo malo.
Mejor no menear el arroz aunque se pegue.
El amor de un hombre por una mujer se desvanece como la luna, pero el amor de un hermano por un hermano es permanente como las estrellas y perdura como la palabra del profeta.
La ausencia mata el amor o centuplica su ardor.
No es lo mismo atrás que en ancas.
Pa'trás como las del marrano.
No habiendo lomo, de todo como.
Es costumbre de villanos tirar la piedra y esconder la mano.
Lo que al jefe le gusta no siempre es lo que a la juventud le gusta.
A fuer del Potro, un maravedí da otro.
No duerma tranquilo quien debe; que no hay plazo que no llegue.
Muchos se ufanan, pero pocos se afanan.
Más quiero un mediano remedio, que cuatro buenos consejos.
Entre la gente ruin el que pestañea pierde.
Una retirada a tiempo es una victoria.
Esperando marido caballero, lléganle las tetas al braguero.
Estudia en tu juventud, disfruta en tu madurez.
El más cruel fastidio, no vale un suicidio.
Bueno es beber, pero no hasta caer.
Abril, lluvias mil.
En puerta y en puente nadie se siente.
Cada uno habla como quien es.
El futuro pertenece a los que se preparan para él.
Franqueza, la del gallo; que convida a veinte gallinas con un grano.
Mujeres en visita, luego sueltan la maldita.
Buscar la vida conviene; que la muerte ella se viene.
La nariz y la frente, hasta la muerte siempre crecen.
No te deseo suerte porque esto no es lotería, el que sabe sabe y el que no, que Dios lo bendiga.
Al buen corazón la fortuna le favorece.
Bueno que seas tambor, con tal que seas el que toque mejor.
Cuando fueres a la venta, la ventera sea tu parienta.
No persigas la sombra y pierdas el bulto.
El desperdicio, crea la necesidad. No desperdicies y no necesitarás.
Quien debe y paga, no debe nada.
A quien dices tu secreto, haces tu dueño.
Cuando te dieren el anillo, pon el dedillo.
Al que trabaja y anda desnudo, ajo y vino puro.
El letrado y la paciencia ganan la sentencia.
Una vez se nace, una vez se muere y una vez se quiere.
Una familia unida come del mismo plato.
No hay que conejear sin perros.
A la orilla del río te espero, galapaguero.
Vanidad humana, pompa vana: humo hoy y polvo mañana.
El miedo a los pequeños defectos hace crecer los grandes
Amor de amos, agua en cestos.
Si te dijeren dos veces que eres asno, rebuzna.
Espera debajo al que está arriba, caerá.
Afición por afición, más cerca está la camisa que el jubón.
Ni amigo jugador, ni tahúr mal bebedor.
Ni compres de ladrón, ni hagas lumbre de carbón.