Cada pez en su agua.
Si quieres triunfar en la vida, perdona y olvida.
El que no mira adelante, atrás se queda.
Enero mes torrendero.
Pueblo ingrato ayer me aclamaste hoy me pifias!
Parecerse como un huevo a una castaña.
Mal acabará quien pretenda adentrarse en el futuro, ignorando lo que sucedió en el pasado, porque entonces no vivirá el presente.
Dinero de suegro, dinero de pleito.
Bolsillo vacío, trapo le digo.
Una juventud que no cultiva la amistad con los ancianos es como un árbol sin las raíces.
En la mesa y en el juego, se conoce al caballero.
Ante la duda, la más madura.
Costumbre hace la ley.
¿Con caballo, con dinero y sin mujer, cuándo se te vuelve a ver?.
El juego lo conozco yo; pero el jugador no.
A la vejez, dinero y mujer.
A cartas, cartas y a palabras, palabras.
Por muchos pueblos y países anduvimos y, es seguro, de todos alguna cosa aprendimos.
A los quince, los que quise; a los veinte, con el que diga la gente; a los treinta, el primero que se presenta.
Cada cual conoce el trote de su caballo.
Lo que se regala y se quita se vuelve cuita.
Año de neblinas, año de harinas.
Quien solo vive, solo muere.
Al comer, comamos, y al pagar, a ti suspiramos.
Si voy, con lo que te doy.
Vecina de portal, gallina de corral.
El que nunca tiene y llega a tener loco se quiere volver.
Creerse el papá de los helados.
Arco iris, o pronto llueve o aclara en breve.
Idas sin vuelta, el hombre a la horca, el pan de pastores y los potros a la feria.
Vence en la mocedad los días buenos, y para la vejez quedan los duelos.
Por costumbre le damos la vuelta a un pensamiento, para utilizarlo varias veces
Calvo, y no de tiña, tuerto, y no de nube, mala costumbre.
Antes son mis dientes, que mis parientes.
Es más vivo y es más pronto, quien a veces se hace el tonto.
Cada cosa tiene su precio.
Reniego de grillos, aunque sean de oro fino.
Amigo reconciliado, enemigo doblado.
Zorra que duerme, en lo flaca se le parece.
De tarde madrugar y tarde casar, arrepentirte has.
Al ausente, por muerto le da la gente.
A caballo comedor, cabestro corto.
El ahorro es santo porque hace milagros.
Reza, pero no dejes de remar.
Esto es como quitarle un caramelo a un niño.
Hace tiempo solía meditar durante muchos días seguidos, pero vivir un breve espacio de tiempo vale más; hace un tiempo solía ponerme de puntillas para mirar lejos, es mejor ampliar el propio horizonte subiendo a un montículo
Febrerillo, mes loquillo.
Tarde piaste pajarito.
Calabaza, calabaza, cada uno para su casa.
El aprender es amargura; el fruto es dulzura.