Al freír será el reír.
Consejo de padre, guárdelo el hijo con siete llaves.
Tierra, cuanta veas, casa, en la que quepas.
Casa vieja todo es goteras.
Es que los dos cojeamos del mismo pie.
Aguardiente, en tienda; y vino en taberna.
Hablando se entiende la gente.
Tal para cual, para tal culo, tal pañal.
Ni agradecido ni pagao.
Quien lee despacito, comprende el escrito.
Caerle como pedrada en ojo tuerto.
Mira antes de saltar.
En el peligro se conoce al amigo.
Hablar por referencias es casi mentir.
Amigos, oros y vinos, cuanto más viejos, más finos.
Entrañas y arquetas, a los amigos abiertas.
Amigo traidorcillo, más hiere que un cuchillo.
Hacerse la boca agua.
El ave de rama en rama, y el numérito a la cama.
El uso hace al maestro.
Mal me quieren mis comadres porque digo las verdades.
Burro que piensa bota la carga.
Saco de yerno, nunca es lleno.
Bebe vino y come queso, y sabrás que es eso.
Reflexionar tres veces antes de obrar.
Abril, sácalo de cubil; y dijo la buena vieja: lo mío al cenojil.
Viejo cansado, muerto o corneado.
Acertar, errando, sucede de vez en cuando.
Pan de ayer y vino de antaño, mantienen al hombre sano.
A quien da y perdona, nácele una corona.
Como vives, juzgas.
A mono viejo no se le hace morisqueta.
El que se traga un hueso, confianza tiene en su pescuezo.
Paralelo corriendo, tierra encontrando.
Ante la duda, abstente.
Andar, andar que aún queda el rabo por desollar.
Por sus hechos los conoceréis.
Mucho val y poco Cuesta, a mal hablar, buena respuesta.
Año de avellana, año de ratoncillos y de nieve.
Bien sabe la chica, en donde le pica.
Tras buen soplo, buen sorbo.
A refajo verde, ribete encarnado.
Obra acabada venta aguarda.
Loco está el que cree en las lágrimas de un heredero
A la mesa me senté, y aunque no comí, escoté.
Gran deudo tiene corazones que bien se quieren.
El sueño y la muerte hermanos parecen.
A barba muerta, obligación cubierta.
Ir romera y volver ramera, no es mala carrera.
De suerte contentos, uno de cientos.