Ni buen consejo de moza, ni buena camisa de estopa.
Para muestra basta un botón.
Cada puta hile y devane y el rufián que aspe.
Sauquera en flor, perdigacho en amor.
El niño llorón y la china que lo pellizca.
Náufrago que vuelve a embarcar y viudo que reincida, castigo piden.
Aunque tengo malas pierna, bien visito las tabernas.
No solo de pan vive el hombre.
La dicha de la fea, la hermosa la desea.
La fea graciosa vale más que la bonita sosa.
Buena es la carne de perdiz; pero mejor la de codorniz.
Alforjas llenas quitan las penas.
En casa del doliente quémase la casa y no se siente.
Nos avergonzamos de reconocer lo que le debemos al azar: de todos los benefactores, el azar es el que recibe más ingratitud
El buen vestido aumenta la hermosura, y la fealdad disimula.
Sobre mojado, llueve.
Quien su origen no conoce, su destino desconoce.
Jodido pero contento.
A cordero extraño, no agasajes en tu rebaño.
Julio el mes más corto cuando hay peculio.
Más quiero ser burro descansado que buey ajetreado.
Cachicamo trabaja pa' lapa.
Justicia, cosa muy buena; pero no en mi casa, en la ajena.
Jabón e hilo negro, todo es para la ropa.
Quien bien quiere, bien obedece.
Del santo me espanto, del pillo, no tanto.
Perro en tierra barbechada, no guarda nada.
Sol de invierno y amor de puta, poco dura.
El ocioso vale para la plaza pero no para el trabajo.
Amor fino y buena mesa no quieren prisa.
Las penas de otro doliente, el corazón no las siente.
Camisa que mucho se lava y cuerpo que mucho se cura, poco dura.
No hay mayor pena que perder a una mujer buena.
Cuidado, que el diablo es puerco.
Mala señal es para la moza cuando la llaman señora.
Alfayate que no hurta, poco medra con la aguja.
La mula y la mujer son malos de conocer.
No hay zurdo bueno.
Al comer, al tajadero, al cargar, al cabestrero.
Mucho escuchar y poco hablar buena fama te han de dar.
Pajar viejo, cuando se prende, malo es de apagar.
Más vale un voluntario que cien forzosos.
Fruta desabrida, no es apetecida.
Estas como mango, amarilla y bien chupada.
En este mundo jodido el hijo regaña al padre y la mujer al marido.
Entre menos burros, más choclo.
El chocolate, muy movido y poco hervido.
Pesar compartido, pronto es ido.
Quien se casa por dinero, no se llama caballero.
Mucho Madruga el que una cartera que encontró; pero más Madruga el que la perdió.