Deuda real, se cobra tarde y mal.
De padre carpintero, hijo zoquete.
Confianza en Dios, y poquita, decía una viejita.
No tenemos para pan, ¿y lo gastaremos en tafetán?.
Abranla piojos, que ai les va el peine.
Abril, Abrilillo, siempre fuiste pillo.
Un niño sin padre es como una casa sin techo.
Quien desprecia, comprar quiere.
Conejo viejo mudado de caño, no dura un año.
El mal pajarillo, la lengua tiene por cuchillo.
Más vale ir harto a misa, que ayuno a vísperas.
La fortuna menos la encuentra quien más la busca.
La niña que más se cuida, resulta a veces jodida.
De ninguno seas muy compañero.
Quien mal cae, mal yace.
Buena pata y buena oreja, señal de buena bestia.
Ruega a Dios por el mal señor, porque no venga otro peor.
Carne de cochino, pide vino.
Malo es llegar a viejo, peor no llegar a serlo.
El hombre necio, menosprecia a su madre.
Español rojo y alemán moreno, ninguno es bueno.
Quien poca tierra labra y bien la cultiva, que ponga al granero vigas.
Para poca ventura, remedio es la sepultura.
A gran culpa, suave comprensión.
Casadme, padres, casadme, que el cuerpo me arde.
Quien bien tiene y mal escoge, si sale mal que no se enoje.
Burro que piensa bota la carga.
Marido, comprad vino; que no lino.
Este navega con banderita de pendejo.
A picada de mosca, pieza de sabana. A poco pan, tomar primero.
Ni arroz pasado, ni guiso ahumado.
Necio que calla por sabio que pasa.
Te paso la pala diego
Ni tan calvo ni con dos pelucas: ni tanto ni tan poco.
Al buen pagador no le duelen prendas.
Matrimonio repentino, muchacho cincomesino.
A caballo comedor, cabestro corto.
Ni huerta en sombrío, ni casa junto al río.
A más oro, menos reposo.
El que más chifle, capador.
A grandes males, grandes enfermos.
Mas quiero viejo que me regale, que mozo que me mande.
Al bien, deprisa, y al mal, de vagar, te hagas de llegar.
Madrastra, madre áspera.
Cuchillo malo, corta en el dedo y no en el palo.
El bien viene andando, pero el mal volando.
Mal hace quien no hace bien, aunque no haga mal.
Hombre refranero, maricón o pilonero.
Todo necio confunde valor y precio.
Quien busca mucho, al fin topa, aunque sea una muda de ropa.