Ir a matar lobos no es para bobos.
Más ordinario que un moco en una corbata.
Zun de noche, se sube a un coche
El que la hace riendo, la paga llorando.
Si tu vecino te gana a arar, tú gánale a escardar.
El borracho valiente se pasa del vino al aguardiente.
Chofer que mucho acelera, se rompe la calavera.
Hasta las hienas quieren a sus hijos.
El jumento para la arada es malo; para la carga es bueno.
El que ríe mucho, es tenido por insensato, y el que no ríe es de casta de gato.
No hay tal mancebo como el puerro, que le salen las barbas al año primero.
Abre para todos tu boca y para todos tu bolsa.
Amigos y compadres búscalos entre tus iguales.
Un candado para la bolsa y dos para la boca.
Ocasión perdida, para siempre ida.
Quien ha probado un buen pez, quiere comerlo otra vez.
Ve a menudo a casa de tu amigo, porque la maleza puede borrar el camino.
El viejo desvergonzado, hace al niño mal educado.
A cada cual lo suyo y a Dios lo de todos.
Saber si pisa culebra o si pisa bejuco.
Casa oscura, candela cuesta.
La gota que derramó el vaso de agua.
La traición place, más no el traidor que la hace.
Matar dos pájaros de un tiro.
A mal viento va esta parva.
Cada santo tiene su candela.
La necesidad tiene cara de hereje.
Donde pone el ojo, pone la bala.
Heredad por heredad, una hija en la vieja edad.
Rascar y comer comienzo ha menester.
A la feria se va por todo; pero por narices no.
Emplea palabras suaves y argumentos fuertes.
Loco está el que cree en las lágrimas de un heredero
El traidor y el incapaz, siempre asechan por detrás.
No hay caracol que no tenga vuelta.
Cierra tu puerta y alaba a tus vecinos.
A tu amigo gánale un juego, y vuelve luego.
Moza que se asoma a la ventana a cada rato, quiere vender barato.
Guardado el dinero, no pone huevos.
Ayer entró rogando y hoy entra mandando.
No pidas un cañon para matar un gorrión.
Por San Antón, gallinita pon; y por la Candelaria, la buena y la mala.
El torpe caminador, anda mal y acaba peor.
Indio comido, puesto al camino.
Escoba nueva, barre bien.
Quien no puede dar en el asno, da en la albarda.
Quien baila, de boda en boda se anda.
Cada uno tiene su alguacil.
El injustamente alabado, entienda que es engañado.
Pan de antedía, vino de año y día; y carne, del mismo día.