Lo pasado, pasado, borrón y cuenta nueva.
Panza llena, quita pena.
Dar para recibir, no es dar sino pedir.
Lo que remedio no tiene, olvidarlo es lo que se debe.
Cuando el daño está hecho todos saben aconsejarte
La gratitud no es a perpetuidad como los sepulcros.
Ajada tenemos, a San Pedro recemos.
El que bien ama, tarde olvida.
Haz el bien y olvídalo.
Difama, que algo queda.
Llora tus penas y deja las ajenas.
Por unas saludes, no te desnudes.
Las mujeres pocas veces nos perdonan ser celosos; pero sin embargo no nos perdonarían nunca no serlo
Para sana diversión no abuses de la ocasión.
Si orar es de hermanos, rectificar es de humanos.
Adonde no hay remedio, haya paciencia.
Buey sin cencerro, piérdese presto.
La muerte a nadie perdona, ni a tiara ni a corona.
Amor comprado, dale por vendido.
Hay tres cosas que nunca podran recuperarse: la flecha lanzada, la palabra dicha y la oportunidad perdida.
La sabiduría viene de escuchar, de hablar el arrepentimiento.
El que da porque le den, engañado debe ser.
Moza que anda mucho por lo oscuro, si no ha pecado es porque no pudo.
Si haces mal, pecado mortal; pero si haces bien, pecado también.
Dime y olvidaré, muéstrame y podría recordar, involúcrame y entenderé.
El que es culpable puede reincidir.
A mucho porfiar, ¿quién se resiste?.
La mula reparando y le avientas el sombrero.
Paciencia ofendida sale de madre enseguida.
Amor nuevo, olvida el primero.
San Donato, la picha te ato y si no me lo encuentras no te la desato (para algo que se ha extraviado).
Mal de muchos, consuelo de tontos.
No hay nadie perfecto, solo que algunos abusan.
El mal que a muchos azota, consuelo es para el idiota.
Más vale poco pecar que mucho confesar.
De lo perdido, lo que aparezca.
Cumplidos entre soldados son excusados.
Al higo por amigo
Señores lo dan y siervos lo lloran.
No merma el daño el ser muchos a llorarlo.
Las ofensas con gracias, som mejores que el aburrimiento.
El loco, por la pena es cuerdo.
Más vale dar que recibir, si te lo puedes permitir.
De once veces que hagas bien, te arrepentirás diez.
No hay duelo sin consuelo.
¿A un perdido, quién lo pierde?.
Ya hecho el daño, todos lo hubiésemos evitado.
Ni sirvas a quien sirvió, ni pidas a quien pidió.
Todo gran amor no es posible sin pena.
No comer por haber comido, es bienvenido.