La ociosidad enseña muchas maldades.
En el amor y en las luxaciones las recaídas son frecuentes
Como mi llamamiento es alto, las obligaciones que me incumben también son fuertes, y me temo que en mi gobierno pueda haber deficiencias
La paciencia es el puerto de las miserias.
Mejor sufrir una crisis de dinero, que de tisis.
Quien da lo que tiene, a pedir se queda.
La pobreza anhela muchas cosas, pero la avaricia más.
El que al pedir abusa, a cambio recibe una excusa.
Primero la obligación y luego la devoción.
La pereza hace todas las cosas difíciles.
Bailar sin son, o es estar loco, o enorme afición.
Afición que más daña que aprovecha, enseguida se desecha.
Confesión espontánea, indulgencia plena.
Quien más tiene, menos suelta.
Cuando uno esta en condiciones, tiene amigos a granel.
La contemplación del vicio es vicio.
El que no ayuda, estorba.
Gran mal padece quien amores atiende.
La necesidad conduce a Dios.
Confesión hecha, penitencia espera.
Confesión obligada, no vale nada.
El que vive de favores, sirve a muchos señores.
Deudas tengamos, pero amigos seamos.
La pobreza es dura carga, pero hace callo a la larga.
Amistad, con todos; confianza, con pocos.
Poca ayuda no es estorbo.
La fortuna ayuda a los que se ayudan a sí mismos.
Siempre pide de más, para que no te den de menos.
Abusar es mal usar.
Cada uno tiene su cada una, y cuando no, la busca.
El ocioso e incapaz, carga es para los demás.
La diligencia es madre de la buena ventura; y la pereza, su contraria.
El que juega por necesidad pierde por obligación.
La impureza, pesa.
Esta como las agujas pendiendo de un hilo.
Huye del vino, pero ayuda al borracho.
Deudas tienes y haces más, si no mientes, mentirás.
Amor, tos y dinero, llevan cencerro.
Cuenta tu pena a quien sabe de ella.
Un real de deuda, otro acarrea.
Es preferible ser dueño de un peso que esclavo de dos.
Mejor es deuda vieja que pecado nuevo.
La magnificencia prestada, es miseria.
Al avaro, es tristeza hablarle de largueza.
A confesión de parte relevo de prueba.
El que da lo que tiene a pedir se atiene.
Quien te aconseja comparte tu deuda
Los pecados son cadena, unos eslabones a otros se agregan.
No es pecado ser pendejo, el pecado es no querer dejar de serlo.
Parientes y señor, sin ellos se está mejor.