Cuando las dos partes arguyen muchas razones, el prudente cede primero.
Lo que han de comer los gusanos, que lo disfruten los cristianos.
Los pájaros del mismo plumaje se reúnen en bandada.
No hay nada que a Dios se resista, ni que se esconda a su vista.
Donde la puerta te abren, honra te hacen.
Lo que no pensé antes de hablar, después de hablado me da que pensar.
Cuando dos corazones están de acuerdo incluso un pajar es un lecho de alegrías
Aquí te cojo y aquí te mato.
Cada cual en su casa y Dios en la de todos.
Más obrar que hablar.
Quien da el consejo, da el tostón.
La felicidad consiste a menudo en el arte de saberse engañar
No son las malas hierbas las que matan el trigo sino la negligencia del agricultor.
Quien por todo se apura, su muerte apresura.
A cada cual dé Dios el frío como ande vestido.
Cabellos y problemas no faltan nunca.
Dale un golpe a todas las plantas y ninguna caerá
A gran hambre no hay pan malo, ni duro ni bazo.
En boca del mentiroso lo cierto se hace dudoso.
Ve con tu amigo hasta las puertas del infierno. Pero no entres
Para ser puta con chancletas, más vale estarse quieta.
Para atrás ni para coger impulso.
Le pedí a Dios todo para gozar la vida, Él me dio vida para gozarlo todo.
Amistad prendida con alfileres, la que se desprende cuando lo quieres.
Lo que para uno es alimento, para otro es veneno.
Tres pueden decidir de forma satisfactoria si dos están ausentes
Arca cerrada con llave, lo que encierra no se sabe.
El que es enemigo de la novia, ¿cómo dirá bien de la boda?.
El canalla es el que hace el agravio, no el que lo soporta.
La piel del leopardo es bonita, pero su corazón malvado.
Los encargos con dinero no se olvidan.
Está en todo menos en misa.
Lo que tiñe la mora, otra verde lo decolora.
A cada cañada le llega su añada.
Ni por rico te realces, ni por pobre te rebajes.
No hay cosa que fin no tenga, a la corta o a la luenga.
Reniega del amigo que se come lo tuyo contigo y lleva lo suyo consigo.
Lo que has de odiar o querer, debes antes conocer.
Con los curas a oscuras nunca te quedes, que aunque llevan refajos no son mujeres.
No satisfagáis jamás hasta la saciedad vuestros deseos; así os proporcionaréis placeres nuevos.
Palabra al aire fenece; pero escrita prevalece.
Una en el papo y otra en el saco.
Tu eres tu propia barrera; sáltala desde dentro
Si quieres ver tu cuerpo, mata un cerdo.
Locura es no guardar lo que cuesta sudores ganar.
La oveja de muchos, el lobo la come.
Ni bonita que admire, ni fea que espante.
Hombre sabio, de sayas no hace caso.
Ningún ladron quiere ser robado.
La cabra coja, junto a la casa trota.