A las andadas volví, pronto me arrepentí.
Por San Lucas, bien saben las uvas.
No hay cambios sin inconvenientes, aun de peor a mejor
Ni adobo sin ajo, ni campana sin badajo, ni viudita sin su majo.
De Marzo a la mitad, la golondrina viene y el tordo se va.
Viendo trabajar al maestro, se aprende el oficio presto.
Hecha la ley, hecha la trampa.
Es tiempo de vacas flacas
Lo prestado está a la vera de lo dado.
El que nace pa maceta, no pasa del corredor.
Espada y mujer, ni darlas a ver.
Madurar viche.
Este es carne de cañón.
La casa la hace el hombre y el parentesco la mujer.
Abaja acá, gallo, que estás encaramado.
El hijo de la cabra, de una hora a otra, bala.
Boda y cofradía, no es para cada día.
Buenos son barbos cuando no hay truchas a mano.
Hacienda de muchos, los lobos se la comen.
Chupar y figurar es fácil de llevar.
Una vez que el convidado ha comido, ponlo pronto en el camino.
La que por cuaresma comenzó tarde principió.
Durar menos que un caramelo a la puerta de una escuela.
Si tomas un mal camino, no esperes un buen destino.
Que saben las vacas de montura.
Moda y fortuna presto se mudan.
El que quiere subir inventa la escalera.
Otra de esas y me subo el cierre.[relevancia dudosa]
Bien a bien o mal a mal, llena tu costal.
Hijos y mujer añaden menester.
De la mar, el mero; y de la huerta, el puerro.
Paga al contado y líbrate de cuentas chicas.
Ni te compres limas, ni te compres peras, ni te comprometas en donde no puedas.
El pan con ojos, el queso sin ojos, y el vino que salte a los ojos.
El que a pueblo ajeno va a pretender, o va a dar perro, o a que se lo den.
Come y bebe, que la vida es breve.
Casa de muchos, casa de sucios.
Las lentejas y la carne de oveja, el que quiere las toma y el que no la deja.
Los pies del hortelano no echan a perder la huerta.
Can que mucho lame, saca sangre.
Cuando el necio es acordado, el mercado ya ha pasado.
Madrastra, ni de cera ni de pasta.
Arco iris al amanecer, agua antes del anochecer.
Tal para cual, la puta y el rufián.
No salgas de puerto si las nubes no corren con el viento.
Es un pillo de siete suelas.
El borracho fino, después del dulce, vino.
A casa de tu hermana, una vez a la semana.
Nada se dice ni se hace bien en momentos de pasión.
Asi joven supiera y el viejo pudiera.