Por fin lo comprende mi corazón: escucho un canto, contemplo una flor: ¡Ojalá no se marchiten!
Madre piadosa cría hija miedosa.
El diablo está en los detalles.
La primavera la sangre altera.
Más quiero poco seguro que mucho en peligro.
El amor muere de mal ausencia.
Envidia me tengan y no me compadezcan.
Sufra quien penas tiene, que tiempo tras tiempo viene.
Variante: Si la envidia fuese tiña, ¡cuánta pez se gastaría!.
Mujer refranes, o coja o puñetera.
Adoba tu paño y pasarás tu año.
Con putas y bretones pocas razones.
Freír todo el arenque para comer las huevas
Lengua de vieja cuentera, corta más que una barbera.
El que ama, teme.
Ajuar de la forastera: dos estacas y una estera.
El pasajero se conoce por la maleta.
El mundo está vuelto al revés
Tu secreto debe pasar a ser parte de tu sangre.
Dama tocada, dama jugada.
Para roer, la cabra, y para el colchón, la lana.
Hay una gran fuerza escondida en una dulce orden.
Donde hay duda hay libertad.
Los pensamientos de los amantes hablan en voz alta
A fuer de Portugal: dos animales sobre un animal.
Del tiempo y de mujeres, lo que vieres.
Madre, casarme quiero, que ya llegó el candelero.
Nadie sabe bien su oficio si no lo toma por vicio.
Agua vertida, mujer parida.
Campo bien regado, campo preñado.
La larga visita la alegría quita.
El oficio quita el vicio.
Quien no tiene quiere más.
De las carreras nada queda, solo el cansancio.
Oficio que no mantiene a su amo, vaya al diablo.
Suele caerse la paciencia cuando la cargan de injurias.
No hay amor sin dolor.
Todo pasa frente al tiempo, y nosotros creemos que es él el que pasa
Putas y toreros, a la vejez os espero.
El amor es como los pasteles, que recalentados no sirven.
El vino debe tener tres prendas de mujer hermosa: buena cara, buen olor y buena boca.
El hijo que quieras más, ése se te irá en graz.
Quien ha disfrutado de lo mejor del amor no se conforma ya con el resto
Solo se consume el que no ama, pero quien ama da hasta los huesos a los demás
A la gallina apriétale el puño y apretarte va el culo.
Jugador hasta perder los kiries de la letanía.
Amar y saber, todo no puede ser.
Cuando el hombre más tiene, más quiere.
Quiéreme poco pero continúa
La mujer virtuosa, corona es de su marido.