Quien tenga tiempo que no espere
Las obras, con las sobras.
Un invierno en casa, muy pronto se pasa.
Rico es quien no debe y pasa como puede.
El futuro pertenece a los que se preparan para él.
El dar y el tener, seso ha de menester.
Antes falta la palabra en la plaza, que el estiércol en la haza.
Nochecitas alegres; mañanitas tristes.
El que no mira adelante, atrás se queda.
Llena o vacía, casa que sea mía.
Por el alabado dejé el conocido y vime arrepentido.
Putas viejas, al mercado, que ya el pie se ha despertado.
Reniego de plática que acaban en daca.
Juego que tiene quite, no tiene pique.
Entendido y anotado.
Alegría amagada, candela apagada.
Hoy por mí, mañana por ti.
Tarde, o temprano, todo lo sabe fulano.
Hoy no se fía, mañana sí.
El pícaro y el villano, la pagan tarde o temprano.
Mal hace quien no hace bien, aunque no haga mal.
Cosa mal guardada, de ladrones bien robada.
Juntos pero no revueltos.
Bebido el vino, perdido el tino.
La edad de oro nunca es la presente.
Puso pies en polvorosa.
Buena vida, padre y madre olvida.
Camino robado, al otro día, sin gente.
Necio que calla por sabio que pasa.
Más vale odiado que olvidado.
Buena vida me paso, buena hambre me rasco.
Hay tres cosas que nunca vuelven atras: la palabra pronunciada, la flecha lanzada y la oportunidad perdida.
Lentejas, comida de viejas.
El que un bien gozar espera, cuando espera, desespera.
El pensamiento postrero es más sabio que el primero.
El viaje no ha acabado aunque ya se vea la iglesia y el campanario
Abad de zarzuela, comisteis la olla, pedís la cazuela.
Lo que va viene.
Mejor ir tarde al destino, que rodarse en el camino.
Viejo soy y viejo serás: cual me veo, así té veras.
Ocasión llegada presto agárrala.
Antes di que digan.
Renegad de viejo que no adivina.
Casa ordenada, casa salvada.
A ave de paso, cañazo.
La honra que se perdió, tarde o nunca se recobró.
Cuentas viejas líos y quejas.
Enero, frío o templado, pásalo abrigado.
Quien hace, aplace.
En enero, plante ajero; a finales, que no a primeros.