Del viejo, el consejo; de la vieja, la conseja.
El pecado te acusa.
Palo de madera dura aguanta la rajadura.
Ratones, arriba, que no todo lo blanco es harina.
Si Mahoma no va a la montaña, la montaña viene a Mahoma
Como es el padre, así es el hijo.
La hacienda bien ganada con afán se guarda.
Después del palo dado ni Dios lo quita.
Oficio que no mantiene a su amo, vaya al diablo.
Intelecto apretado discurre que rabia.
Tragando aunque sea saliva.
A la pereza persigue la pobreza.
Harto es bobo quien se mete en la boca del lobo.
Tan solo debes sembrar lo que puedas abonar.
Quien calla otorga
Bailar sin son, o es estar loco, o enorme afición.
Lo bien aprendido, nunca es perdido.
Es mejor callar que con tontos hablar.
Has lo que debes y no lo que puedes.
Un hombre es juzgado por la compañía que lo rodea.
La mala paga , aunque sea en paja.
Al loco y al fraile, aire.
De donde vino el asno vendrá la albarda.
Vivir prevenidos, es de buen sentido.
Solo no da traspiés el que no tiene pies.
No hay fuego más ardiente que la lengua del maldiciente.
El álamo largo y enjuto, ni da sombra ni da fruto.
Por numerosos que puedan ser los meandros del río, acabará por ir a parar al mar.
La amistad termina donde la desconfianza empieza.
De pena murió un burro en Cartagena.
Ni casa en dos lugares, ni paja en dos pajares.
Leer y no entender es como cazar y no coger.
En habiendo vino, aceite y manteca de cerdo, media botica tenemos.
Los bienes son para aquellos que saben disfrutarlos.
Juramentos de amor se los lleva el viento.
El que te habla de sus penas, espera que se las resuelva.
La astuta raposa borra las pisadas con la cola.
Más come la vaca en una lenguada que la oveja en toda la jornada.
El gorrino y la mujer, acertar y no escoger.
La dicha de la fea, la hermosa la desea.
Para no hacer de marrano, culo en tierra y plata en mano.
El de las piedras hace pan.
Dios acude siempre.
De corsario a corsario, no se pierden sino los barriles.
Beber, para comer; y aún eso, sin exceso.
Al que temprano levanta, nunca le faltan abarcas.
De pequeña centella se levanta el gran fuego.
A quien el vino no plazca, Dios le quite el pan.
Abracijos no hacen hijos, pero son preparatijos.
Caro compro y barato vendo; si tú no me entiendes, yo me entiendo.