Quien se dispone a declarar la verdad, deberá tener ya plantado su pie en el estribo de su cabalgadura.
Mejor no empezar algo que no acabarlo.
Pan de trigo, aceite de olivo y de la parra el vino.
Donde mengua el trigo, abundan los cerdos
Al año caro, armero espeso y cedazo claro.
Dinero que el naipe ha traído, hoy venido y mañana ido.
El bien hacer abre cien puertas, y el mal agradecer las cierra.
Del que jura, teme la impostura.
Llenar el tarro.
Si haces mal, pecado mortal; pero si haces bien, pecado también.
El vino con el amigo.
La espada apareció en este mundo debido al retraso de la justicia.
Despedida de borrachos.
Manda y haz, y así a los torpes enseñarás.
Hay ayudas que son lavativas.
Condición de buen amigo, condición de buen vino.
La sabiduría es como una mujer legítima, no permite otra mujer en su casa.
Haz buena harina y no toques bocina.
Lo que te han dado, recíbelo con agrado.
Al que obra bien, bien le va.
Injuriada la paciencia, a veces en ira quiebra.
El viento de la adversidad no sopla jamás sobre el reino de la sabiduría.
Tarde en casar y malcasar, son a la par.
Cerca del rey, cerca del cadalso.
Chimenea nueva blanca unos días, y al cabo negra.
Más se junta pidiendo que dando.
El corazón del justo, piensa para responder.
Cuando el pastor pierde la oveja, paga con la pelleja.
Se llena antes el ojo que el papo.
Cartas que deprisa se escribieron, mil disgustos dieron.
Hacienda en dos aldeas, pan en dos talegas.
El valor crea vencedores; la concordia crea invencibles.
Dime con quién andas y te diré quién eres.
En el medio está la virtud.
Juego y paseo, solo para recreo.
Con el callar, vencerás.
De grano en grano, se llena la gallina el buche.
Madruga y verás; busca y hallarás.
Quien en una piedra dos veces tropieza, justo es que se rompa la cabeza.
La gallina, la mujer y el marrano, con la mano.
Rotas las raíces del loto siguen unidas sus fibras.
Dios da mocos al que no tiene pañuelo.
Hombre de poco conocimiento, hogar sin cimiento.
El mandar no quiere par.
El blanco hielo de agua es mensajero
Desde lejos te escribo, y desde cerca no te visito.
Un corazón tranquilo es la vida del cuerpo
La buena mujer, con sus manos edifica su casa.
¿Fiado has?. ¡Tú pagarás!.
Quien habla, siembra; quien oye y calla, recoge y siembra.