Mentiras y olas, nunca vienen solas.
Cuando el español canta, o está enfadado o poco le falta.
Cada uno habla como quien es.
Por San Mateo, tanto veo como no veo.
No es lo mismo predicar que dar ejemplo.
Ni con cada mal al físico, ni con cada pleito al letrado, ni con cada sed al jarro.
Lo que a la vista está, no necesita anteojos.
Siembra melones y recogerás melones; siembra habas y recogerás habas.
Cuando el Mapou (roble-árbol) muere, las cabras se comen sus hojas.
Aun los tontos dicen a veces algo sensato.
Viendo al payaso, soltando la risa.
A camino largo, paso corto.
El hombre apercibido medio combatido.
Toda desgracia es una lección.
En las decisiones políticas el calor es inversamente proporcional a la doctrina
El qué se convierte en borrego será comido por el lobo.
Los amigos se eligen, pero no los hermanos.
No hace falta ver los pensamientos; basta mirar la expresión de los rostros.
Riñas de enamorados, amores doblados.
Quien no canea, calvea.
Llevar fuego en una mano y agua en la otra
En un momento, al fin del mundo te lleva el pensamiento.
Si un árbol cae, plantas otro.
Todo avaro tiene un hijo gastador.
No hay boda sin tornaboda.
Pajarico que escucha el reclamo, escucha su daño.
Es de sabios preguntar y de tontos el callar.
Deja al menos un huevo en el nido
Los pájaros, tirándole a las escopetas.
En cada refrán tienes una verdad.
Jóvenes a la obra, viejos a la tumba! Manuel
Cada uno dice quién es.
Año hortelano, más paja que grano.
Cabra en un sembrado, peor que un nublado.
Bachiller, baila, chilla y sabe leer.
Pa' bruto no hay que estudiar.
El mirón mirar, pero sin chistar.
Variedad es causa de amenidad.
Por los Santos, siembra trigo y siembra cardo.
¿Compare, la burra, pare o no pare?.
El hijo prevenido se abastece en el verano, pero el sinvergüenza duerme en tiempo de cosecha.
Lluvia y nieve por enero, son anuncios lisonjeros.
Olla sin sal, haz cuenta que no tienes manjar.
No te fijes en lo que dice, observa lo que hace.
La pobreza hace ladrones y el amor poetas.
Quien es feliz habla poco
Saco de yerno, nunca es lleno.
Es más fácil cazar moscas con miel que con vinagre.
O jugamos todos, o se rompe la baraja.
La ciencia no es para el borrego, ni las velas son para ciego.