Buen ejemplo y buenas razones avasallan los corazones.
Agua esperé y tarde sembré, sabe Dios lo que recogeré.
¿Qué echa al hombre de casa? Humo y mujer brava.
Burro cargado, busca camino.
De tarde madrugar y tarde casar, arrepentirte has.
La caridad empieza por casa.
Dar de comer al diablo.
Cura flaco y marido barrigón, ninguno cumple su función.
Cada cual es rey en su casa.
Tres cosas demando de Dios si me las diese: la tela, el telar y la que teje.
Del que mucho cela a su mujer, guardate como de Lucifer.
¿A un perdido, quién lo pierde?.
Dichoso quien escarmienta en cabeza ajena.
El diablo no sabe por diablo, sino por viejo.
Cada puta hile y devane y el rufián que aspe.
Más vale dar que la carga llevar.
A calza corta, agujeta larga.
Quien perdona pudiendo vengarse poco le falta para salvarse.
Quien castiga con ira, más se venga que castiga.
La casa quemada, acudir con el agua.
Más largo que un día sin pan.
El saco del jugador, no necesita atador.
El que a todos saluda, pronto rompe su cabeza.
El hombre propone y Dios dispone; viene la mujer y todo lo descompone.
A la boda del herrero, cada cual con su dineo.
Las hijas son las madres en otros cuerpos más jóvenes.
La limosna y el rezar, debajo del delantal.
El que habla es el que peca.
Es pan comido.
La del sastre de Campillo, que cosía de balde y ponía el hilo.
Llegada la ocasión, el más amigo, el más ladrón.
Al amigo y al caballo no apretallo.
De pies a cabeza.
Un hombre bien educado, sabio y valiente es el fin hacia el que tiende la naturaleza
Quiero demasiado a Dios para tener miedo al diablo
Si quieres ver a tu marido gordito, después de la sopa dale un traguito.
Hacer de su capa un sayo.
Reniego de señora que todo lo llora.
Ajo cebollino, para con vino.
Dueña que mucho mira, poco hila.
Berzas y nabos, para en uno son entrambos.
Que chulo tu chucho colocho
Árbol que no da frutos, pide sustituto.
En arca de avariento, el diablo yace dentro.
Quien guarda halla, si la guarda no es mala.
Mal te quiere quien siempre te alaba y nunca te reprende.
Barba remojada, medio afeitada.
No donde naces, sino donde paces.
Si quieres saber quien es Periquillo, dale un destinillo.
Pajarico que escucha el reclamo, escucha su daño.