No tengan miedo que yo estoy temblando.
Mujer asomada a la ventana o es puta o esta ENAMORADA.
Carne en calceta, para quien la meta.
Reniega de bestia que en invierno hace siesta.
Los ríos hondos corren en silencio, lo arroyos son ruidosos.
El hambre es el mejor cocinero.
La mujer es como la guitarra, si no la tocan no suena.
Juicio precipitado, casi siempre errado.
Más ordinario que un sicario en un burro.
Si te pica una salamanquesa, prepara el ataúd y la mesa.
A los enfermos, los sanos les damos saludables consejos.
Al que temprano levanta, nunca le faltan abarcas.
No muerdas la mano que te da de comer.
Aunque no lo veamos, el sol siempre está.
La gloria no estriba en no fracasar nunca sino en levantarse cada vez que caigas.
Gobierna tu casa y sabrás cuánto cuesta la leña y el arroz; cria a tus hijos, y sabrás cuánto debes a tus padres.
El que algo teme, algo debe.
De familia y trastos viejos, pocos y lejos.
Cada cual en su corral.
La plata no hace la felicidad...pero ayuda.
La mula con mataduras, de lejos ve venir las urracas.
Castillo apercibido no es sorprendido.
La elocuencia vacía es como el ciprés; que es grande y alto pero no produce frutos.
Buen porte y buenos modales, abren puertas principales.
Desdichas y caminos hacen amigos.
Aun si el camino es conocido, pregunta.
La muerte, al pobre no se atreve.
De todas maneras, aguaderas.
La fortuna de la mar, hace a unos bien y a otros mal.
Ni fea que enfade, ni hermosa que se codicie.
Lo que la moral quiere no está nunca en consonancia con los instintos.
No hay mejor condimento que el hambre.
Porque un borrico te dé una coz, ¿vas tú a darle dos?.
Quien mucho escucha, su mal oye.
El valiente de palabras es muy ligero de pies.
Carne de junto al hueso, dame de eso.
Quien envidioso vive, desesperado muere.
Te paso la pala diego
De bromas pesadas, veras lamentadas.
El que siembra tormentas recoge tempestades.
El vicio, saca la casa de quicio.
Cuenta treinta y tres antes de decir, y noventa y nueve antes de escribir.
Un bellaco cree que nada se puede hacer sin bellaquería.
La mayor conquista en el carácter de un guerrero es su propio temple.
Lo que es bueno o malo no es la acción sino la intención.
De San Martín en adelante ya no hay diablo que aguante.
Enviar desde la lejanía a mil li plumas de ganso, por liviano que sea el regalo, encierra afecto profundo.
Caballo de regalo, tenlo por bueno aunque sea malo.
¿Qué hacer, Gaspar?. Como para cenar.
En esta vida no hay dicha cumplida.