Hijo de padre pudiente, aunque no sea honrado es valiente.
El pudor de la doncella la hace aparecer más bella.
A barba moza, vergüenza poca.
El que tiene vergüenza, ni cena ni almuerza.
El trabajo no deshonra, dignifica.
Es fácil ser rico y evitar mostrarse orgulloso, es difícil ser pobre y evitar ser gruñón.
Cuanto mayor es la dificultad, mayor es la gloria.
Honor a quien honor merece.
A gran pecado, gran misericordia.
Entre el honor y el dinero, lo segundo es lo primero.
El padre desvergonzado, hace al hijo mal hablado.
La virtud loada, crece.
Con solo honra no se pone olla.
El más piadoso se alegra, al ver su rival en quiebra.
El vicio envilece y la virtud ennoblece.
Al bueno, porque te honre, y al malo porque no te deshonre.
A barba muerta, poca vergüenza.
Gula y vanidad, crecen con la edad.
Imite y supere el envidioso al envidiado; más que él será elogiado.
La honra y el provecho no duermen en el mismo lecho.
La magnificencia prestada, es miseria.
Confesión obligada, no vale nada.
A barbas honradas, honras colmadas.
El dar es honor; el pedir, dolor.
Alabanza propia, mentira clara.
A tal señor, tal honor.
Alegría, belleza cría.
A la mujer honrada, su propia estima basta.
Al hombre honrado, todo lo cuesta caro.
A gran solicitud, gran ingratitud.
A mucho porfiar, ¿quién se resiste?.
A casa sinvergüenza, todo el mundo es suyo.
Gato gordo, honra su casa.
El trabajo ennoblece.
Dar el consejo y el vencejo.
Más vale honra sin barcos que barcos sin honra
La nobleza del señor hace bueno al servidor.
Favor publicado, favor deshonrado.
Castigo de uno, escarmiento de muchos.
La envidia sigue al mérito, como la sombra al cuerpo.
Con vergüenza, ni se come ni se almuerza.
Nada es virtud ni pecado, mientras no sea divulgado.
De pregonero a verdugo, mirad como subo.
Honra sin provecho la digo pecho.
Infierno y gloria, dos nombres en discordia.
Alegría que es fuerza que se pierda, ¿qué importa que no venga?.
La envidia puede herir a lo que se tiene; pero no a lo que se es.
Mancha en honra, más pronto se echa que se borra.
La ignorancia es madre de la admiración.
A la virtud, menester hace espaldas.