El siervo no sabe lo que hace su amo porque éste solo le explica la acción y no el fin
Ajada tenemos, a San Pedro recemos.
La gallina, la mujer y el marrano, con la mano.
Prohíbe a un tonto que haga una cosa, y eso es lo que hará.
Pollo nuevo y vino anejo, hacen mozo al hombre viejo.
Hombre que no roba y gato ladrón, los dos cumplen su obligación.
En casa del mezquino, más manda la mujer que el marido.
Pan, vino y ajo crudo, y verás quien es cada uno.
Casa con dos puertas, mala es de guardar.
La persona que es curiosa tiene un refrán para cada cosa.
Las firmes amistades se hacen en las mocedades.
Al freír los huevos veréis lo que llevo.
La de los huevos soy yo, dijo la gallina.
El vino y la mujer se burlan del saber.
Fía y vende bien, que la paga ella se bien.
Sin padrino no hay bautizo.
Caída, casamiento y catarro, tres ces que mandan al viejo a mascar barro.
Nunca patees el pesebre que te vio nacer.
Di mentira, y sacarás verdad.
Rectificar es de sabios.
O faja o caja.
Los locos a la guerra, los cuerdos en su tierra.
Es tarde cerrar la puerta del establo después que los caballos se han desbocado.
La esperanza es el pan de los pobres.
Un momento es más valioso que miles de piezas de oro.
O comed y no gimáis, o gemid y no comáis.
Amor nunca dice basta.
Pedir peras al olmo.
Tal para cual.
A diente cogen la liebre.
Placer para los curas: abrir cada día la sepultura.
Tropezando y cayendo, a andar va el niño aprendiendo.
El que ríe el último, ríe mejor.
Lo mismo dijo un fraile y se la clavaron en el aire.
Arregostóse la vieja a los berros; no dejó verdes ni secos.
Los esparragos de Abril, para mi; los de Mayo, para el amo y los de Junio, para el burro.
Es combate disparejo, el del tigre y burro viejo.
Con la vara que midas, con esa te medirán.
Cuando la olla hirbiendo se desborda, ella misma se calma.
Quien hace leña en ruin lugar, a cuestas la ha de sacar.
Cae más rápido, un hablador que un cojo.
Dios da las nueces, pero no las parte.
La alegría alarga la vida.
Ni aunque estudie en Salamanca, se hace la prieta blanca.
Fortuna gira sobre una rueda, que nunca está queda.
La mujer tiene que arreglarse, la joven para agradar y la vieja para no espantar.
Quitando la piedra, se quita el tropezon.
Haber muchos cocos por pelar.
Los verdaderos amigos son los que tenemos en el bolsillo
Como quiera que te pongas siempre tienes que llorar.