Dios da las nueces, pero no las parte.
Burgos, ciudad sin cuestas y si hay alguna se le ponen escaleras.
¿Por qué nos quejamos de que un árbol salga torcido cuando, en nuestras calles hay personas torcidas?
Favor del soberano, lluvia en verano.
Bien sabe lo que dice el que pan pide.
La mentira dura hasta que la verdad florece.
No hay atajo sin trabajo.
Oficio merdulero, criar al hijo y después al nieto.
Cuando el grajo vuela bajo, hace un frío del carajo; y cuando vuela a trampicones, hace un frío de cojones.
A gran seca, gran mojada.
Palabras de santo, uñas de gato.
Una vez se engaña a un gitano, dos a ningún cristiano.
A quien hace mal, uno, al lisonjero, ninguno.
Lo que me incomoda no me agrada y lo que no me parece bien tampoco me gusta.
Pequeñas astillas el fuego encienden y los grandes maderos lo sostienen.
La zarza da el fruto espinando y el ruin llorando.
El perro le manda al gato, y el gato a su cola.
Te casaste, te frego.
Para hacer el bien no hay que pedir permiso.
Cuando llora el heredero, sus lágrimas no caen al suelo.
El cielo escucha las plegarias del corazón, no de la voz.
Tripa vacía, ni ilusión ni alegría.
Hasta que los leones tengan sus propios historiadores, las historias de caza siempre glorificarán al cazador.
Peor que el ciego el idiota que mira pero no nota.
Al que le falta ventura, la vida le sobra.
De las carnes, el carnero; de los pescados, el mero.
A bloque, la casa en roque.
Otros vendrán, que bueno me harán.
Como la gata Flora; que cuando se la meten ríe y cuando se la sacan llora.
Con todos corro y con ninguno me paro.
Guárdate del amor que te mira los bolsillos
Dale más de lo que pueda regresar, y al amigo perderás.
A la mujer que fuma y bebe el diablo se la lleve. Y si además mea de pie, "liberanos domine".
Dios acude siempre a la mayor necesidad.
La tierra será como sean los hombres.
Acúsole porque pisó el sol.
Si amas algo, déjalo libre. Si regresa es tuyo.
No todo el que trae levita es persona principal
Malo, pero ajeno, sabe a bueno.
Obra con amores y no con buenas razones.
El que tiene capa, escapa.
Lo poco gusta, lo mucho cansa.
La mula reparando y le avientas el sombrero.
El poder no es dicha plena, porque, a veces, envenena.
Las deudas son las mayores enemigas de la prosperidad.
A quien vive pobre por morir rico, llámale borrico.
El ladrón empieza robando un alfiler y llega a robar un imperio
Al amanecer resbalos, y al anochecer charquies.
El que canta, sus males espanta.
Solo sé que no sé nada, pero sé más que aquellos que dicen saberlo todo.