Cada necio quiere dar su consejo.
Buena boca y buena gorra hacen más de una boda.
Jugar bien sus cartas.
Hombre muy escrupuloso, siempre será menesteroso.
La labranza no tiene acabanza.
A abril alabo, si no vuelve el rabo.
Lo que cuesta poco se estima en menos.
Un amigo nuevo es como el vino nuevo: envejecerá y lo beberás con deleite
La mujer que no hace nada, es bien mirada.
El perro que da vueltas, se echa en la ùltima.
El que tiene ictericia, todo lo ve pajizo.
A veces podemos hacer mal por una buena razón.
Hombre entrado en días, las pasiones frías.
Jamás se desvía uno tan lejos como cuando cree conocer el camino.
La risa va por barrios.
Hermanos hay tanto por hacer!
Dame rojura y te daré hermosura.
¡No nos mires, unete! (Transición española).
La única razón por la que el universo es infinitamente grande, es por que el ser humano es infinitamente pequeño.
Consejos vendo y para mí no tengo.
Variante: El vino demasiado, ni guarda secreto, ni cumple palabra.
Salud para mí, trabajo para mi marido.
Comamos y bebamos que mañana moriremos.
Existen 40 tipos de locura, y uno de sentido común.
Para el bien, la acción es más que la intención; para el mal la intención es más que la acción.
Pregunta al hombre con experiencia, no al hombre con estudios.
Se dice el milagro pero no el santo.
Belleza a los sesenta, doila al diablo.
Desde San Antón, una hora más de sol.
El que se pone de puntillas no puede sostenerse derecho.
Si las palabras de salida son hermosas, entonces las palabras entrantes serán muy bonitas.
Come a gusto y placentero, y que ayune tu heredero.
Refranes viejos son verdaderos.
Padre arriero, hijo caballero, nieto pordiosero.
La mucha luz deslumbra y no alumbra.
En casa del pobre, todos riñen y todos tienen razón.
Ir en borrico, a todos nos gusta un poquito.
Al que quiera celeste, que le cueste.
Lo tragado es lo seguro.
El tiempo cura al enfermo, que no el engüento.
El que escucha consejos, llega a viejo.
Tal el hombre debe ser, como quiera parecer.
Los libros, ¡cuánto enseñan!, pero el oro ¡cuánto alegra!.
La adoración es una admiración trascendental
El tiempo vuela, que se las pela.
Si con refranes, y no con leyes, se gobernara, el mundo andaría mejor que anda.
Ni mozo dormidor, ni gato maullador.
Ni con todo el dinero del mundo se puede comprar una hora de sueño tranquilo.
La luna camina despacio pero atraviesa el mundo.
Todos nacemos con igual condición, solo por la virtud nos diferenciamos.